McLaren pide mano dura

El 2022 es para la Fórmula 1 un año cargado de cambios. El año en el que se da la bienvenida a una nueva era en la competición, con la gran esperanza de poder hacerla mucho más igualada, competitiva y donde los pequeños equipos también tengan su cabida en las posiciones delanteras, luchando contra los gigantes. Pero, además de en términos de normativas, a la FIA también se le piden cambios o, al menos, que se tenga más mano dura con el cumplimiento de las reglas, especialmente tras lo que se vivió en la última cita en Abu Dhabi, cuando la presión para Michael Masi, director de carrera, por parte de ciertos equipos fue máxima.

Mientras el culebrón con Mercedes no ha hecho más que empezar, McLaren ha querido compartir en un comunicado con todo lo que piensa de la situación. O todo lo que muchos no se atreven a decir. Zak Brown, CEO de la marca británica, ha sido el encargado de dar la cara, mostrando su desacuerdo con todo lo vivido en el último mes y denunciando el claro abuso de poder de lo equipos más grandes en la Fórmula 1. Tanto que hasta «ha parecido que a veces el deporte está gobernado por ciertas escuderías». Incluso les acusa de contradecirse, sobreactuar y presionar a los comisarios en su beneficio, arruinando así la esencia de la competición.

«Está claro que algunas de las reglas y su gestión no son aceptables tal y como están las cosas. Nadie está contento con la poca coherencia en la aplicación del reglamento, pero ha sido explotada por los equipos para obtener ventajas competitivas. Ya he dicho antes que los equipos tienen demasiado poder, y que hay que reducirlo. Tenemos un papel importante en la elaboración de los reglamentos y su gobierno en la F1, y esa influencia no siempre está impulsada por lo que es mejor para el deporte. Sí, los equipos deben ser consultados y sus puntos de vista deben ser tenidos en cuenta, especialmente en cuestiones estratégicas a largo plazo», escribe Brown en una columna publicada en la web del equipo británico.

«No olvidemos que nosotros, los equipos, hemos contribuido a estas incoherencias en la aplicación del reglamento. Son los conjuntos los que aplicaron presión para evitar terminar las carreras bajo un coche de seguridad a toda costa. Son las escuderías las que votaron a favor de muchas de las reglas de las que se han quejado. Son los que han estado utilizando la retransmisión en TV de mensajes de radio al director de carrera para tratar de influir en las sanciones y en los resultados, hasta el punto de que un director de equipo sobreactúa y presiona a los comisarios. Esto no ha sido beneficioso para la F1. Ha parecido a veces como una audición de pantomima en lugar del pináculo de un deporte global», zanja el CEO de McLaren.

Pide cambios

La salida de Jean Todt y la elección de Mohammed Ben Sulayem como nuevo presidente de la FIA «ofrece la oportunidad de una reforma colectiva del funcionamiento de la F1». Brown admite la necesidad «de un mayor liderazgo en el deporte» y una «mayor claridad en las funciones de la FIA y la F1», además de la mano dura necesaria para la toma de decisiones según la normativa. Lo cual, evitaría otra situación como la que se vivió en Abu Dhabi, con los directivos de Mercedes y Red Bull usando las radios para hablar con Michael Masi en mitad de la carrera, y toda la polémica posterior que ya se conoce.

Zak apunta cuál podría ser la solución más eficaz: «Los anteriores gestores siguieron un estilo de gobierno principalmente autocrático, por lo que, para dirigir el deporte en la dirección correcta, era necesario adoptar un enfoque más consultivo con los equipos y las partes interesadas. Pero ahora que el deporte se ha restablecido con éxito, es necesario volver a una forma de gobernar más fuerte».