El Betis pisotea la flor de Xavi

De tanto vivir al límite, el Barça de Xavi acabó por descarrilar. El Betis, que tardó 75 minutos en darse cuenta que tenía el partido en su mano, pisoteó la supuesta flor de Xavi al ganar por 0-1 y sumar tres puntos que le aúpan a la zona Champions mientras el Barça se desmorona y emite unas señales nefastas de cara al decisivo partido del miércoles en Múnich.

Por pensar en el partido del próximo miércoles en Múnich, Xavi logró preocupar a la parroquia más de lo que estaba, porque las rotaciones que introdujo para enfrentarse al Betis fallaron de salida. Quiso Xavi dar carrete a Coutinho, al que se ha empeñado en rescatar del pozo en el que vive y le concedió la titularidad. El brasileño lo intentó, pero él mismo se arruinaba las jugadas que iniciaba porque Coutinho tiene menos malicia en ataque que George Bailey, el entrañable personaje que interpreta James Steward en ‘Qué bello es vivir’.

En el planteamiento inicial del técnico catalán, sorprendían más las ausencias que las presencias. Frenkie de Jong empezó en el banquillo y no salió ni cuando Gavi, en el minuto 34 tuvo que retirarse a causa de una conmoción. Al descanso se supo que sufría una sobrecarga y por eso Xavi apostó por Riqui como sustituto de Gavi, pensando en Múnich, claro.

También sorprendió la suplencia de Dembélé cuando parecía que el partido era el ideal para coger carrerilla de cara a Múnich. Jugó Abde, que nunca pudo con Álex Moreno.

El inicio voluntarioso del Barça, enganchado a Coutinho (lo que es todo un síntoma de lo mal que está la cosa) se volvió a diluir pasados 20 minutos de partido. El equipo de Xavi da la sensación de ser ese excursionista patoso que sale del refugio convencido que sabe a dónde quiere ir, pero que al primer cruce de caminos ya se ha liado.

Ante esta situación, el Betis salió a aguantar confiando en su defensa catalana (Bellerín, Bartra, Víctor y Moreno) y cuando comprobó que el Barça era gaseosa dio un paso adelante y, de nuevo, el equipo blaugrana agradeció el descanso después de pasarse los últimos 20 minutos de partido sin dar tres pases seguidos.

En el Camp Nou todo el mundo veía que el Betis tenía el partido a un golpe de acelerador menos los propios jugadores verdiblancos, que no detectaban que el Barça se había perdido hacía mucho.

Juanmi fue el primero en oler la sangre y marcó un gol en el minuto 52 que el VAR anuló con cuentahilos, lo que evitó que Ter Stegen quedara en evidencia tras una salida grotesca.

A la hora de partido, Xavi se la jugó con De Jong y Dembélé, que nada más salir le cambiaron la cara al Barça, que empezó a amenazar a los verdiblancos. No controlaba el partido, pero al menos creaba peligro jugando con el francés y Abde de extremos puros. Y si Abde en la primera parte no podía con Álex Moreno, en los últimos minutos le creó muchos problemas a Bellerín. El Barça apretaba, siempre desde el lado de Dembélé, pero el cronómetro también y el Betis, agazapado, esperaba su ocasión para matar al Barça al contragolpe. Y en este escenario, fue el Betis el que golpeó tras un saque de esquina del Barça en el que Canales y Tello le regalaron el gol a Juanmi en contragolpe sensacional.

A falta de diez minutos y a la desesperada, entraron Luuk de Jong y Piqué en una apelación a la épica que se quedó en eso: una apelación. Y preocupante, además.

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