El subidón de Paula Badosa

Paula Badosa arrancó 2021 en el puesto 70º del ranking WTA. Y con sobresalto. Varios positivos en COVID-19 en el vuelo fletado por la organización para los tenistas hacia Australia derivaron en un contagio y los 14 días previstos de cuarentena se convirtieron en 21 encerrada en un hotel. Perdió en primera ronda. Nueve meses después, la catalana de 23 años se estrena esta noche (02:30, TDP y DAZN) en unas WTA Finals contra Aryna Sabalenka, dos del mundo. Está entre las ocho tenistas más regulares del año. Y es top-10, una condición que sólo habían alcanzado en España Garbiñe Muguruza (también presente en el Masters), Arantxa Sánchez Vicario, Conchita Martínez y Carla Suárez.

«Después del primer torneo del año, en Abu Dabi, mi entrenador me dijo que acabaría top-30 jugando así. ¡Y yo le respondí que no, que como mucho cincuenta!», recuerda divertida desde Guadalajara (México).

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Paula Badosa, durante uno de sus entrenamientos en Guadalajara.
AFP7 vía Europa Press (AFP7 vía Europa Press)

En mayo en Belgrado estrenó su palmarés después de unas semifinales en Madrid, llegó a cuartos en Roland Garros, pintaba muy bien en los Juegos de Tokio cuando tuvo que retirarse por un golpe de calor (derrotó a Iga Swiatek, campeona en París y rival en su grupo) y dio la campanada en Indian Wells el 17 de octubre, el mejor WTA 1.000, proclamándose campeona. Una escalada de 60 puestos en el ranking y una confirmación de lo que apuntó cuando ganó Roland Garros júnior 2015 y todo se torció, entre depresiones, al no poder lidiar con las expectativas.

«Indian Wells me ha dado un chute, pero también vengo de un año muy intenso», reflexiona. «Está siendo duro mentalmente porque mi vida ha cambiado muy rápido y necesito desconectar. Pero las Finals son un torneo soñado y voy a dar todo lo que me queda en la reserva», advierte.

Tras su triunfo en el desierto californiano, Badosa retornó a Madrid y decidió renunciar a competir con España en las finales de la Billie Jean King Cup en Praga, la semana pasada. Los 11.000 km de viaje y las condiciones extremas de Guadalajara (1.566 metros de altitud) la echaron para atrás: «No me he relajado mucho. Ha sido estresante por la repercusión».

Aún así, verse en el top-ten le hace sentir «ilusionada, motivada y con muchas ganas de competir contra las mejores». «Comienzo con un partido muy duro. Jugué hace un par de meses contra Sabalenka y sé lo que me voy a encontrar, pero vengo a eso». Fue en Cincinnati en agosto, y derrotó a la bielorrusa en tres sets.

Desde el 2000 (Arantxa y Conchita) no coincidían dos españolas en la cita de maestras. Y Badosa se siente realizada al lado de una jugadora que ya posee dos Grand Slams y tiene como «espejo». «Garbiñe rompió todos los esquemas. Ganó Wimbledon (2017) y no era común un juego tan agresivo y dinámico. Es una jugadora diferente. Yo también soy alta (1,80 m.) y me he inspirado mucho en su tenis. Ojalá podamos estar entre las diez primeras mucho tiempo», desea Badosa. Lista para dar guerra y consciente de dónde estaba hace dos años: «Jugando todavía torneos ITF». Después llegó el gran subidón.