El renovado Alonso

La noticia ha sido sorprendente porque todo el mundo la esperaba. Así de contradictoria suena la afirmación. La continuidad de Fernando Alonso en Alpine en el curso 2022 se daba tan hecha en el paddock, que la sorpresa ha surgido por el insospechado anuncio oficial. Esa foto de Laurent Rossi, el director ejecutivo de la compañía, con el bicampeón del mundo de F1 puede interpretarse en diferentes sentidos: como un refrendo de la marca francesa hacia el veterano piloto de 40 años, como un voto de confianza del laureado piloto hacia la ralentizada marca, como ambas cosas, o, simplemente, como una efectiva jugada de mercadotenica. En el fondo, da igual. Lo importante es que Alonso sigue en Alpine, gracias a un compromiso mutuo que siempre fue un proyecto a dos temporadas.

Un primer año, 2021, de reencuentro y acoplamiento, pero con perspectivas limitadas de grandes resultados debido a la vigente normativa del Mundial, que abre una enorme brecha entre el potencial de los coches. Aun así, la cosa no va mal, con el asturiano en los puntos de ocho de las once carreras, y con una victoria de Esteban Ocon impulsada por su labor de equipo. Y luego un año de esperanza, 2022, que abre muchas interrogantes, en muchos casos ilusionantes, en torno a la competitividad de las escuderías, porque nadie sabe a ciencia cierta cómo serán de rápidos los monoplazas con el reglamento entrante, que pretende equilibrar las carreras y poner en valor la pericia del piloto por encima de la mecánica. Un escenario perfecto para Alonso, que nunca escondió que su regreso a la Fórmula 1 estaba vinculado a esa presumible igualdad que se divisa en el horizonte. Alpine ha renovado el contrato a Fernando, o quizá ha sido al revés, con el emocionante pálpito de que lo mejor de la alianza de este nuevo Alonso cuarentón con su vieja casa de Renault está todavía por llegar.