Alcaraz, todo un fenómeno en Francia antes de Roland Garros

Aún no ha empezado Roland Garros y Carlos Alcaraz ya es un ídolo de masas en Francia incluso antes del inicio del torneo. Tanta es la expectación que ha levantado Alcaraz que L’Équipe, el mayor diario deportivo de Francia, le dedica su portada de este viernes a Carlitos con el titular. “Alcaraz, apetito de ocre”

En esa misma portada destacan los logros conseguidos por el propio Alcaraz en lo que va de año y su duro cuadro en el torneo parisino. “Después de un inicio de temporada impresionante sobre tierra batida, el prodigio español se presenta en Porte d’Auteuil en la piel de uno de los principales favoritos. Está en la misma mitad del cuadro que Rafa Nadal y Novak Djokovic, que podrían enfrentarse en cuartos de final”.

En sus páginas L’Équipe recoge un reportaje sobre cómo fueron los inicios de Alcaraz en el tenis bajo el titular “Tras los pasos de Carlos Alcaraz, la infancia de un prodigio”, sumergiéndose en El Palmar, su pueblo y donde empezó a dar sus primeros raquetazos. “Pasaba horas y horas allí. En cuanto no lo encontrábamos sabíamos dónde teníamos que ir a recogerlo”, reconoce su padre, Carlos, que también fue tenista.

El diario francés también recoge declaraciones del propio Alcaraz sobre cómo fue la primera vez que cogió una raqueta. “No recuerdo con exactitud cuándo jugué al tenis por primera vez, pero seguro que fue jugando en el frontón. Desde los cinco años éramos cuatro amigos con los que sigo manteniendo amistad y jugábamos juntos todo el tiempo. Se puede decir que vivía en el club”, afirmó Alcaraz.

Unas dotes con la raqueta que Alcaraz mostró desde muy pequeño, tal y como destaca su madre Virginia. “A los dos años aún no hablaba, pero con la pelota ya se manejaba muy bien. En la guardería los educadores nos decían que estaban impresionados con su coordinación, una cualidad innata que no se puede explicar”.

Alcaraz ha vuelto a poner en el mapa el nombre de El Palmar y quiere que resuene aún más en las próximas semanas si consigue su primer título de Grand Slam en Roland Garros.