El concepto de Mercedes, entre la espada y la pared

Mercedes sigue buscando el «gremlin dentro del W13», aunque los resultados no son tan malos como sus comentarios revelan. Marchan terceros en el campeonato de constructores y han subido dos veces al podio, en Bahréin (Hamilton) y Australia (Russell). El joven inglés va cuarto en el Mundial y el siete veces campeón, sexto, con Carlos Sainz entre ambos. Así que su arranque de temporada no es peor que el de un piloto que cuenta con el coche que ganó dos carreras y ha firmado la mayoría de podios del 2022. En el paddock ya no se les teme, esa es la realidad, Ferrari y Red Bull saben que se jugarán este Mundial entre ellos, pero sí esperan que la escudería de Brackley recupere el paso en algún momento del año, quizás tras el verano, y vuelvan a luchar por victorias en circuitos que no sean desfavorables para su paquete.

Toto Wolff, director de competición de Mercedes, revela que aún no es descartable volver a la configuración aerodinámica antigua, de los test de Barcelona, y que el GP de España será clave para evaluar los progresos en estos meses: «Si te fijas por la parrilla, nuestro suelo es más ancho que el de los demás coches y eso ofrece más posible inestabilidad. El coche que teníamos en Barcelona es más lento, sobre el papel, pero tenemos que averiguar cómo hacer que nuestro coche sea más predecible para los pilotos». «¿Volver al concepto anterior? No descartaría nada, pero nuestra gente merece el beneficio de la duda, han producido grandes coches y veremos si este es el camino. En Barcelona sí podremos correlacionar lo que hemos hecho desde febrero. Pero esto es física, no es mística», sostiene el dirigente austriaco.

«Hemos sido sinceros desde el principio, estamos volando entre la niebla. Está claro que el coche es rápido y tiene potencial, pero simplemente no entendemos cómo desbloquear su potencia. Es un coche que es muy difícil de pilotar, siempre al límite, y más tiempo fuera que dentro de la ventana de trabajo ideal. Es un proceso doloroso, lleva mucho tiempo y los datos, en ocasiones, no demuestran lo que los pilotos nos dicen. No es predecible ni cómodo de pilotar, pero los datos no demuestran eso. No habíamos tenido esa situación en los años anteriores en que no hay correlación entre los datos y lo que dicen nuestros pilotos, y eso lo hace más difícil», dice Wolff, consciente de que los comentarios que llegan, en especial por parte de Hamilton, les obligan a dar un paso adelante a corto o medio plazo.

Pronto para el cambio a 2023

En lo que todavía nadie quiere pensar es en el Mercedes de 2023, porque eso significaría que el monoplaza de esta temporada se tiene que dejar en stand-by, revela Toto: «Es muy pronto. Todavía estamos comprometidos con este concepto y lo necesitamos, porque si le damos al otro un 50% de probabilidades, tenemos que hacer el cambio ya. Confiamos en este concepto. De hecho, tenemos que entender, antes de un supuesto cambio al otro, por qué el anterior concepto hubiera ido mal. Por eso Barcelona será la correlación real, y entonces nos miraremos al espejo y nos preguntaremos: ¿lo hemos hecho mal?». Aún no hay respuesta.