Regalo envenenado

Si yo tuviera 10 años menos o si él hubiese llegado hace 10, sí que estaríamos hablando de una posible nueva rivalidad. Al final mis rivales son Djokovic, Federer, Murray en su día…». Lo dijo Rafa Nadal este jueves, después de levantar cuatro puntos de partido para vencer al belga David Goffin (6-3, 5-7 y 7-6 (11) en 3h08), cuando le preguntaron por un posible enfrentamiento contra Carlos Alcaraz. Finalmente, se producirá el viernes (no antes de las 16:00, La 1 y Movistar) en los cuartos de final del Mutua Madrid Open, porque el chaval se deshizo, también con cierto sufrimiento, del británico Cameron Norrie (6-4, 6-7 (4) y 6-3 en 2h39). En el estadio Manolo Santana, tendrá lugar el tercer episodio de un Clásico instantáneo entre las dos estrellas del tenis español.

Ya no será un duelo del presente contra el futuro, como en 2021, cuando el balear pasó por encima del murciano (6-1 y 6-2), aunque les separen casi 17 años y pese a que Nadal ya ganaba partidos en el circuito ATP cuando Alcaraz aún no había nacido. Porque esta vez se medirán de tú a tú, en el top-10 y con un pronóstico ligeramente favorable al prodigio entrenado por Juan Carlos Ferrero. Así lo cree Rafa: «A día de hoy, Carlos está mejor que yo. Viene en forma y yo, de estar fuera. Él es muy joven y tiene energía. Tengo claro que parte con clara ventaja en el partido. Yo voy a hacer lo posible para estar competitivo e intentar ganar». Alcaraz no está muy de acuerdo: «Ha ganado aquí cinco veces y lo ha hecho todo en tierra. Yo soy el nuevo y no tengo que tener la presión de jugar contra uno de los mejores de la historia». Lo cierto es que está cada vez más cerca. Hace unas semanas, en las semifinales de Indian Wells, apretó tanto al ganador de 21 Grand Slams (6-4, 4-6 y 6-3), que este acabó con una costilla fisurada.

Mes y medio más tarde, Nadal es capaz de ganar encuentros pese a la inactividad debida a esa lesión «invalidante», como él la califica, a fuerza de mística, como su adorado Real Madrid en la Champions League. Un día después de vibrar en el Bernabéu con la remontada del equipo blanco ante el Manchester City, tiró de épica para evitar la eliminación ante un meritorio Goffin, que recordó al que fue siete del mundo y subcampeón de las ATP Finals en 2017. En el decisivo desempate del tercer set, tras haber perdido dos match-points en el segundo, se sacó de la chistera dos dejadas ‘a lo Panenka’, como el penalti de Benzema la semana pasada en el Etihad Stadium. Después dejó una sombra de duda: «Voy cojo muchos días en mi vida. Tengo una lesión en el pie crónica e incurable. Me puedo levantar con más problemas de la cuenta».

Djokovic en el horizonte

Alcaraz también sudó para superar a Norrie, cada vez más rocoso, entre otras cosas porque cometió 49 errores no forzados. Pero volvió a exhibir la virtud de darle la vuelta a situaciones complicadas, como hizo tras perder el tie-break del segundo parcial, cuando empezó el tercero con un quiebre que sostuvo hasta el final feliz, que celebró con una tarta en la pista para conmemorar su 19º cumpleaños al ritmo de la famosa canción de Parchís. Nadal será su regalo envenenado. Al ganador del derbi podría esperarle en semifinales Djokovic, que pasó a cuartos gracias a la renuncia por enfermedad de Murray, si el serbio vence desde las 14:00 al polaco Hurkacz.