Fallece Tony Brooks, ‘el dentista’ de la Fórmula 1

Tony Brooks, único superviviente entre los ganadores de carrera de la década de los 50 de la Fórmula 1, ha fallecidoa los 90 años. El Mundial se viste de luto y se despide del piloto británico, quien «formó parte deán grupo especial de pilotos que fueron pioneros y ampliaron los límites en una época de gran riesgo», indica el director general de la F1, Stefano Domenicali, en un comunicado. Brooks participó en un total de 38 grandes premios entre los años 1956 y 1961, acumulando seis victorias y proclamándose subcampeón del mundo con Ferrari en 1959 (Jack Brabham le ganó partida en la última cita del año).

Pese a su talento y sus logros, lo cierto es que la vida de Tony Brooks no siempre estuvo ligada al automovilismo. De hecho, su debut en la F1 se dio en una situación muy peculiar. El británico un entusiasta corredor amateur, era un estudiante de odontología de 23 años en la Universidad de Manchester. Se preparaba para seguir los pasos de su padre como dentista, hasta que recibió una llamada para debutar en la Fórmula 1, durante el Gran Premio de Siracusa de 1955, una carrera no puntuable para el Mundial, en Sicilia. Brooks aceptó y, pese a no disputar el primer día de entrenamientos y aprenderse la pista sobre un scooter alquilado, acabó ganando la carrera.

«Estaba estudiando cuando me llamaron, unos días antes de la carrera», recordaba Tony sobre su debut, donde sorprendió a todos. «Nunca me había sentado en un coche de Fórmula 1, pero más bien dije distraídamente que sí y colgué el teléfono», añadió. Su triunfo en Sicilia supuso la primera victoria de un coche británico en un gran premio a nivel internacional desde 1924. Al año siguiente, en 1956, Brooks ya formaba parte de la parrilla del Mundial tras fichar por Owen Racing Organisation, a los mandos de un BRM que pilotaría solo por dos carreras. Tras un fuerte accidente, lo despidieron y el británico juró que no volvería a poner su vida en peligro.

Poco duró la promesa porque, en 1957, Brooks volvía al panorama mundial de la mano de Vanwall, consiguiendo su primera victoria en una carrera oficial durante el Gran Premio de Gran Bretaña, ante el publico de casa y compartiendo volante con Striling Moss. Al siguiente curso sumó otras tres victorias (acabando tercero del Mundial) y fichando por Ferrari para 1959. En la Scudería sumaría otros dos triunfos, en Francia y Alemania, antes de retirarse dos años después, a la edad de 29 años. Las muertes de sus compañeros Peter Collins durante la carrera en Alemania de 1958 y de Stuart Lewis-Evans en el GP de Marruecos le fueron decisivas para su adiós al automovilismo. «Durante seis o siete años corrí en el automovilismo y lo disfruté mucho», dijo. «Pero nunca tuve la dedicación de, por ejemplo, Stirling. Nunca iba a ser mi vida. Sólo una parte de ella», explicaba el piloto, recordado para siempre como ‘el dentista de las carreras’.