El problema no es Hamilton

No es el peor arranque de temporada de Mercedes desde que regresó a la Fórmula 1 en 2010, pero sí es el más pobre en la Fórmula 1 híbrida que se instauró en 2014 y que dominaron las flechas de plata, con ocho títulos mundiales de constructores consecutivos y siete de pilotos. Y aunque el inicio de curso de Hamilton fue digno, con un podio en Bahréin contra todo pronóstico, sus actuaciones en Arabia y especialmente Ímola (en Australia solo el safety car le privó de otro tercer puesto) han sido decepcionantes, sobre todo el GP de Emilia Romaña. El heptacampeón salió 13º y acabó 14º, sin un solo adelantamiento, mientras Russell remontó hasta el cuarto.

Toto Wolff habló de coche ‘inconducible’, pero luego precisó que se trataba de la misma herramienta para ambos pilotos y que ha dado problemas desde el inicio de la temporada. El director de competición de Mercedes, no obstante, disculpa a Sir Lewis: «Tengo que protegerlo, no es su mal momento, es el mal momento del coche. Sabemos que es un siete veces campeón del mundo, el año pasado luchamos por un título que estaba perdido el sábado en Brasil. Es el mejor piloto del mundo y no tiene una máquina ni un equipamiento para ejecutarlo. Es irrelevante si acaba octavo, 12º o 15º, no importa. Está todo mal. Pero les sucede a todas las estrellas. Estamos juntos, en lo bueno y lo malo».

El W13 incorporó evoluciones en Ímola que no surtieron efecto aparente y hay más piezas en camino. Wolff apunta a la base de todos los problemas, la clave que ha convertido al coche de Brackley en un monoplaza vulgar que no se acerca a Red Bull o Ferrari: «El fallo fundamental que lo eclipsa todo es que el coche tiene más ‘porpoising’ que los demás. Por eso, no podemos llevarlo tan bajo como deberíamos, y eso tiene ramificaciones en el set-up, el agarre de los neumáticos, etcétera, todo está relacionado y si fuéramos capaces de resolver el ‘porpoising’, desbloquearíamos muchas más prestaciones. Si no lo hacemos, hay desarrollos convencionales que todavía no hemos explorado. Quiero que nos tomemos un tiempo antes de decidir».

Un concepto muy agresivo

Los agresivos laterales del Mercedes, sin pontones, por ahora no están en entredicho, aunque desde su estreno en Bahréin hubo voces en el ‘paddock’ que cuestionan su eficacia. «Creemos que otro diseño nos permitirá llevar el coche más bajo, pero no hemos podido desbloquearlo por el rebote del coche. Si podemos resolverlo, hay algo de tiempo por vuelta que podemos encontrar. Si no, necesitamos otra idea». El mayor riesgo está relacionado con el techo de gasto: con recursos limitados, no se puede poner el coche patas arriba y preparar una versión completamente nueva sin que eso afecte a otras áreas. «No hemos cambiado el concepto, seguimos con el cuerpo estrecho. Si tuviéramos que hacer algo diferente, eso sí podría ir contra el techo de gasto», sostiene el dirigente austriaco. Su escudería marcha 3ª en el campeonato con 77 puntos, por los 124 de Ferrari y os 113 de Red Bull. Para la mayoría de equipos, eso sería un éxito. Pero en Mercedes había otra clase de expectativas.