Swiatek, número uno del mundo, baja por una lesión de hombro

El cuadro femenino del Mutua Madrid Open se queda sin su primera cabeza de serie y número uno del mundo, Iga Swiatek. La polaca de 20 años, que acumulaba 23 victorias consecutivas con cuatro títulos, no podrá competir, oficialmente por una lesión en el hombro derecho. Su plaza será para una jugadora repescada de la previa, pero su lugar en el cuadro lo ocupará Leylah Fernández. «Esta es la decisión más inteligente para el futuro, porque en los dos últimos meses no he tenido tiempo para recuperarme adecuadamente. Ddespués de cada torneo tuve como dos días sólo para descansar antes de empezar a prepararme para un nuevo evento y adaptarme a diferentes condiciones», explicó Swiatek. «Eso no ayuda. En Doha jugué con humedad y de noche; en Indian Wells, con jet lag y en seco; en Miami, vuelta a la humedad; y en Stuttgart, sobre tierra antes de afrontar Madrid con un tipo distinto de arcilla. Lo mejor es parar y preparar Roma y Roland Garros. Hay cosas que me han dañado el cuerpo y estás son condiciones muy duras con las que lidiar».

Swiatek lideraba la parte alta del cuadro, en la que está Garbiñe Muguruza, y era la hipotética rival de la española en cuartos. La trayectoria de la joven que sustituyó en el trono a la retirada Ashleigh Barty estaba siendo meteórica en 2022, con los trofeos conquistados en Doha, Indian Wells, Miami y Stuttgart, este último la semana pasada. También ganó los dos partidos que disputó en la eliminatoria de clasificación para las Finales de la Billie Jean King Cup ante Rumanía (contra Buzarnescu y Prisacariu). «No me iré a casa, porque me gusta ver Europa y prefiero centrarme en el circuito. Buscaré algún sitio bueno para entrenarme en España o en Italia, porque el plan es volver a jugar en Roma», avanzó la polaca.

Así las cosas, la principal favorita ahora en Madrid es la número dos, Paula Badosa, que debuta este jueves en primera ronda ante la rusa Veronika Kudermetova. Swiatek asegura que su vida es «igual» ahora que es número uno. «Es muy satisfactorio estar jugando mi mejor tenis. Es grande, porque conozco el sentimiento que supone perder y no estar contenta con mi actuación. Y ahora puedo poner en práctica lo que hago bien en los entrenamientos. Pero creo que nada ha cambiado. Sigo teniendo los mismos objetivos, trabajo igual, mi equipo me trata igual y tengo los mismos amigos que cuando no era ni top-100. Me gusta, porque eso me hace ser muy estable». Iga tiene claro que a pesar de estar en la cima, «siempre hay cosas que mejorar» y que las rivales, que le ayudaron en su día «a ser mejor», como «Sakkari, Sabalenka o Kontaveit» y no cree que haya variado su relación con ellas. Para la tenista «lo más duro es ser consistente». «Por eso hay que estar alerta, porque competimos cada semana y cada vez contra rivales con un nivel más alto».