«Liverpool no es Madrid, era casi una pandemia constante»

En la previa del duelo de ida de las semifinales de la Champions en el Etihad, Carlo Ancelotti fue el protagonista de la última entrega del programa ‘Universo Valdano’ de #Vamos. El técnico madridista se sentó junto al veterano exfutbolista y exentrenador argentino para repasar muchas de sus vivencias y su manera de entender el fútbol.

Escudo/Bandera Real Madrid

Su orígenes, su padre en el negocio de los quesos. “Era agricultor, teníamos tierras alquiladas y vacas. La leche era para producir el parmeggiano reggiano. Había que esperar a que madurara el queso un año. Era un tipo muy tranquilo, equilibrado, eso ha formado mi carácter”.

A Parma con 16 años. “Mi madre no quería, no le importaba nada el fútbol. Estuve cuatro años en una escuela de curas, en los Salesianos, aprendí la disciplina, los horarios… Aprendí a ser responsable, antes siempre me ayudaban mi madre o mi abuela. No me gustaba el estudio, pero terminé como perito eléctrico”.

Estar en el fútbol.“No es un sacrificio, es un placer. Se sufre mucho pero se disfruta mucho. El otro día me preocuparon por la selección, pero yo tomo la energía del día a día, es lo que me gusta. El día el día preparo el cuerpo para el sufrimiento del domingo, del día del partido. Si pierdes no puedes dormir y si has ganado, como piensas en lo bueno, pues tampoco”.

Feliz en Madrid. “Soy consciente de que entreno al club más grande del mundo, la exigencia es alta y tengo que aceptarla. En Napoli me encontraba bien, pero volver a Madrid fue especial, nunca pensaba que podría darse”.

Su etapa como jugador en Roma. “Tuve dos lesiones en la rodilla y estuve prácticamente parado dos años. Tenía que ponerme el calentador en las rodillas ante de los partidos, también me ponía agua caliente. Sigue siendo un pensamiento constante, la rodilla, ahora no tengo dolores, pero miro a ver si se hincha o no, hago trabajo en la piscina…”.

En el Milan. “A última hora Capello me dejaba en el banquillo y la grada y yo no lo entendía. Me decía que cuando fuera entrenador, lo entendería. Los jugadores de mi época tenían más ganas de ser entrenador que los de ahora, les cuesta más ponerse en nuestro lugar”.

Sacchi. “Hay un entrenamiento en Italia antes de él y otro después. Lo cambió todo, lo individual, lo físico, la táctica ofensiva y defensiva… Un día nos preguntó qué no nos gustaba de los entrenamientos, le dijimos un partidillo para divertirnos, y se fue, no podía soportarlo. Un grandísimo entrenador, cambió la idea del fútbol italiano. Era un aspecto defensivo, pero no el catenaccio, era en el campo contrario. Recuerdo que jugamos aquí en Madrid y ellos cayeron 24 veces en fuera de juego”.

Berlusconi. “Su reto era ganar en dos años y lo logró. Ganamos en 1989 y 1990 la Copa de Europa. Yo lo votaba en Italia, era un genio. Me ha dado palos porque le gustaba hablar de fútbol, pero me llegaban siempre cuando las cosas estaban bien, nunca cuando iban mal. Te hablaba de jugar con tres delanteros… quería que metiera a Kaká, Inzaghi y Shevchenko. Estaba la leyenda de que me hacía las alineaciones y no es verdad, nunca un presidente me ha dicho pon a este o al otro. Después lo explico, sí, es mi obligación”.

Ser obsesivo. “La obsesión no la tengo, me gusta mucho el fútbol, es mi pasión, pero intento manejar las cosas lo más simple posible. El fútbol para mí no es complejo, es simple, también en la estrategia. Atacar es creatividad, defender es organización. Yo les puedo enseñar más en lo segundo, lo primero es creatividad y no quiero ofuscar ese talento. Ese pase de Modric, no tengo que decirle nada, ni enseñarle a Karim cómo ponerse en el área. No me considero estricto”.

Los presidentes. “Hay algunos que son aficionados y otros son presidentes business. Cambia la manera de manejar el club. Prefiero los presidentes aficionados, porque la estructura del club es parecida a una familia. Los clubes de business son más difíciles de manejar”.

Juventus. “Me odiaban por haber jugado en el Milan, a veces tenía que salir con la policía. No ganamos títulos, quedé dos veces segundo… No fue una experiencia… ¿El Moggigate? Me pareció bien que se limpiase el fútbol italiano, no había juego limpio. ¿Los Agnelli? Todo estaba fantásticamente organizado allí. No lo pasé bien por haber jugado en el Milan y la Roma, pero aprendí mucho allí como es un club de nivel”.

La final de 2005 y la remontada este curso al Chelsea.“Les dije que nos iban a apretar y empujar, existe la leyenda de que estábamos celebrándolo y no es verdad. El espíritu emocional existe. Se vio con nosotros y el Chelsea. Teníamos dos goles de ventaja y puedes preparar el partido lo mejor que quieras, pero son cosas que pasan. La primera parte contra el Chelsea fue buena, ¿pero qué faltó? pues el hambre de hacer daño. Esa la teníamos en la ida porque no teníamos esa ventaja. Tuvimos dos fallos individuales que no habíamos tenido en toda la temporada, rompimos la línea de cuatro con los dos centrales al salir a la presión, eso es increíble. ¿Qué hacer al descanso? Nunca me había pasado un cambio tan radical de un partido al descanso como el de la vuelta del Chelsea, es la magia de este club y del estadio”.

Inglaterra. “El utillero del Madrid siente más el partido que el utillero del Chelsea, es una buena manera de mostrar la diferencia entre cómo son allí y cómo somos los latinos. Aprendí mucho en Inglaterra, ganamos la Premier y la FA Cup y dos años después me echaron”.

Abramovich. “He aprendido que a veces se cansan de tu trabajo y están en su derecho. Es una parte del trabajo. Es justo cuando no hay sintonía. No era intervencionista, hablaba muy poco y la relación fue con respeto pero muy distante”.

La cercanía de Carletto con sus jugadores. “Es mi carácter. Quiero distinguir a la persona del trabajo. He crecido con el respeto a las personas. No puedes decir que eres un futbolista o un entrenador, eres una persona que juega al fútbol o una persona que entrena. El trabajo afecta a lo que eres, pero quiero distinguirlo bien”.

PSG. “Me llama Leonardo, que le conocía del Milan. Acababan de comprarlo en Qatar. La historia cuenta, la cultura francesa no es sólo fútbol, está el rugby los caballos… Los franceses llegaban media hora antes del entrenamiento y se iban media hora después. Empezamos a hacer una estructura, meter una cocina… El proyecto me gustaba pero al segundo año no estaban tan contentos conmigo. Para un partido de la Champions que ya nos habíamos clasificado, perdimos un partido de Liga antes de eso que íbamos ganando, y me dijeron que si no ganaba al Oporto me echaban… Les dije que cómo me decían eso, eso rompe la confianza. Decidí en febrero que quería irme, aunque querían renovarme”.

La llegada al Madrid. “Sólo ganamos la Champions (ríe). Todos me dicen que el gol de Ramos es el más importante de los últimos años. Estoy lleno de orgullo por entrenar al Real Madrid, es especial. Como fue en Milán. ¿Sentirme querido? No lo sé, me siento querido por el presidente, por la gente en Valdebebas…”.

Florentino. “Es presidente de la categoría aficionado. Su éxito nunca lo ha tenido otro presidente, es como Berlusconi, llevaré al Madrid y al Milan en el corazón hasta que se pare. La relación entre presidente y entrenador en esta segunda etapa es más tranquila y equilibrada. Por lo que logró y por su idea para el futuro de este club. Es un equipo que nunca para, o celebras rápido porque… hay que darse prisa porque enseguida tienes que mirar delante. Por eso ha ganado tanto, no se encuentra bien con la derrota, si pasa eso vas a perder”.

Longevidad del futbolista actual. “Habría que llevar a juicio a los que te entrenaban, yo pasé por quince operaciones, de rodillas, de cervicales… Eran entrenamientos que eran masacres. Hoy en día tienen fisios y chef personales, pueden jugar si se cuidan hasta los 40”.

Nápoles. “Es la ciudad más bonita del mundo para estar de vacaciones. Entrenaba y por la tarde cogía un barco y me iba a cenar a Capri (ríe). Es un buen club en Italia. Su exigencia es estar entre los cuatro primeros. En el segundo año discutí con el club por una concentración que ellos querían y yo no. Sin conflictos, no me gusta discutir”.

Everton. “Tiene una afición muy pasional, me gusta mucho eso, fue una mala suerte no poder disfrutar más de Goodison Park. Hicimos 60 puntos, un milagro, pero ganábamos más fuera que en casa. Fue un buen periodo. Liverpool no es Madrid, era casi como vivir una pandemia constante (risas)”.

Su hijo Davide. “Es muy calmado, como yo. Profesional muy serio. Ha entendido muy bien lo que significa ser el hijo del entrenador. Siempre alguien se lo va a decir, que está ahí por eso. Somos un equipo, en el cuerpo técnico. Se ha tomado más responsabilidad para demostrar que vale, eso le ha ayudado. Está sacándose el título de UEFA Pro en Gales porque en Italia no le validan los requisitos, cosas de la burocracia”.

Sus charlas. “Las dividimos en tres vídeos de 15 minutos, uno balón parado, otro equipo contrario y otro de estrategia del partido”

Cómo mejorar el fútbol. “Recortando partidos. No puedes quitar un Chelsea-Madrid o un City-Liverpool, con eso lo he dicho. Si se cansa un entrenador ponen a otro, pero si se cansa Modric, no vas a un pase como ese con el exterior. Si lo haces con la mano no eres capaz”.

Su futuro. “Quiero ser profesor universitario de fútbol, que me dé el título la UEFA o algo, para hacer exámenes a los que opinan de fútbol, para ver si saben (risas). Cuando deje de entrenar me gustará otra cosa, tengo cinco nietos, me he casado por segunda vez y no hemos hecho muchas cosas, tenemos que hacer más, quiero disfrutar con ella. Cuando acabe seré un aficionado de grada del Madrid y del Milan”.

El City. “Hay dos cosas, la felicidad de estar en las semifinales en este tipo de partidos, y la preocupación. Si estás preocupado es que te ocupas de lo que pueda pasar”.

El factor Bernabéu. “En dos facetas distintas, en uno que teníamos que remontar y en otro que teníamos ventaja, nos va a ayudar. La última vez contra Guardiola empezamos aquí y nos salió bien”.