El nuevo Rodrygo

Semana Santa de pasión para Rodrygo y posterior confirmación en Pamplona. El Madrid salvó un matchball contra el Chelsea, le negó una resurrección liguera a Sevilla y Barça gracias en buena parte a Rodrygo. A un refortalecido Rodrygo, mejor dicho. En El Sadar jugó en la banda izquierda, su posición favorita, y desde ahí provocó dos penaltis (aunque De Burgos Bengoetxea sólo pitó uno), dejó un par de controles neymarescos y sobre todo una certeza: está iluminado justo en el momento más picante de la temporada.  

El Madrid viene desde hace tiempo mirando la situación de Rodrygo con paciencia pero cierta inquietud. El club aligerará por las alas este verano (Bale, como mínimo, y Asensio está en el alero) pero a cambio se espera a un titularísimo inamovible, Mbappé. Haaland puede ser la bisagra indirecta del futuro del brasileño. De aterrizar también el noruego para unirse a un plantel en el que Benzema suma 39 goles esta temporada y Vinicius 14 dianas y 18 asistencias, el número de gallos para sólo tres puestos sería altísimo…

Escudo/Bandera Real Madrid

Rodrygo se une a la pelea, sea quien sea su competencia, a tiempo. El club maneja datos físicos de los jugadores pero también estadística avanzada, y ahí hasta esta misma semana el rendimiento ofensivo de Rodrygo estaba sensiblemente por debajo del promedio de los futbolistas de su posición. No se pasaron por alto tres partidos en 2022, los dos del Getafe y el del Mallorca, en los que el chico ni siquiera ensayó un disparo. «Ve con más decisión al gol», le han venido aconsejando varios pesos pesados del vestuario. «Ataca más la portería». El efecto se vio contra el Chelsea y el Sevilla y fue como descorchar una botella de champagne. También en El Sadar, donde cumplió su partido número 100 con el Madrid. Rodry, como le llaman sus cercanos, está con chispa.

Un buen ejemplo fue aquel partido contra el Getafe en el Coliseum. El joven atacante se marchó sustituido y frustrado en el minuto 66 porque no pudo mostrarse a Ancelotti en la primera gran oportunidad que le daba el italiano en su banda favorita, la izquierda, que apenas ha podido catar desde que fichó por el Madrid. Porque Rodrygo, en el Santos, jugaba en ese carril del ataque. Durante 2018, su año de explosión en Brasil, disputó 27 partidos en esa posición de extremo por la zona zurda, el 63 por ciento del total. Mirando el campo de calor de aquel día en el Coliseum y el de este pasado domingo, ambos en esa posición donde se ve más cómodo, se percibe a simple vista que contra Osasuna se despojó de la timidez ofensiva y piso muchísimo más el área rival. No se notó la ausencia del dueño de ese lugar en el once titular, su compatriota y amigo Vinicius…

Los mapas de calor de la actividad de Rodrygo contra el Getafe, en enero, y este pasado martes en Pamplona, muestran que el brasileño en su lugar favorito, la izquierda, ataca mucho más profundo.

Un entorno protector, misas y una nueva pasión, la moda

La situación del brasileño, especialmente la familiar, es muy estable. Vive junto a sus padres (Eric y Denise) y su hermana pequeña Julya, tiene un entorno de trabajo en el que destaca su preparador personal, Marcel Duarte, con el que sigue perfeccionando un físico que dio un salto evolutivo notable con un plan especial hace dos años. De vez en cuando también vuelve a verse (en Brasil o España) con uno de sus primeros entrenadores, que ahora gestiona la Escolinha Rayo, con la efigie y el apoyo del madridista (era el Rayo de Vila Belmiro en el Santos) como gran reclamo. Casualidad o no, este nuevo impulso de Rodrygo llegó durante la Semana Santa, un momento especial para él, de profundas creencias religiosas y que suele acudir cuando le es posible a misa.

Rodrygo, muy creyente, festejó su gol en el Pizjuán apuntando al cielo.
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Una versión familiar y otra espiritual que conviven con sus aficiones de chico de apenas 21 años. En los últimos meses está dando rienda suelta de manera más decidida a su afición por la moda, dejándose ver por la Fashion Week de Milán donde quiso conocer a toda una leyenda de la alta costura como es Giorgio Armani. No sólo las pasarelas. También ha estado colaborando con un reconocido customizador de zapatillas deportivas que está ‘calzando’ a nuevas estrellas de la música urbana como Duki y Jhay Cortez.

Rodrygo posa junto a su pareja con el diseñador Giorgio Armani en la Fashion Week de Milán.

Un Rodrygo que empieza a salir definitivamente del cascarón en un momento en el que Ancelotti no podría felicitarse más. Junto a Valverde, Camavinga y la reciente adhesión de Ceballos, una Unidad B para rematar la Liga y soñar con la Champions.