Nadal reaviva el tenis

Después del ominoso capítulo de la deportación y consiguiente baja en el torneo de Novak Djokovic, el Open de Australia necesitaba que otra estrella hiciera que los focos apuntaran por fin al tenis. Y la aparición de Rafa Nadal en la Rod Laver Arena este lunes fue un soplo de aire fresco vital para que en Melbourne se empezase a hablar de deporte y no de COVID, vacunas, visados y demás polémicas. El balear encandiló al público local («Vamos, Rafa, demuéstrale al serbio quién manda», se escuchó desde la grada) y demostró que será un candidato a tener en cuenta, aunque él mismo casi se descartara como posible campeón tras ganar hace dos domingos el ATP 250 celebrado en la capital del estado de Victoria. Y es que Nadal venció con solvencia y buenas sensaciones a Marcos Giron (6-1, 6-4 y 6-2 en 1h49) y se verá en segunda ronda con el alemán de la previa Yannick Hanfmann, que ganó por sorpresa y con autoridad (6-2, 6-3 y 6-2) a la gran esperanza aussie, campeón hace unos días en Adelaida, el invitado Thanasis Kokkinakis, un jugador al que ya se ha enfrentado una vez con resultado victorioso.

Al español le corrió mucho el drive, un arma con la que sumó gran parte de sus 34 golpes ganadores. Sacó bien (en el primer set sólo cedió tres puntos en sus turnos) y restó con acierto y enjundia ante un rival que le vino de perlas, porque le dio el ritmo que precisa después de muchos meses de inactividad. No en vano, llevaba siete meses sin jugar un partido de Grand Slam, desde que perdió en semifinales de Roland Garros precisamente ante Djokovic. «Yo simplemente vivo mi día a día. No con esa angustia de querer ser yo el que tiene más Grand Slams. Al fin y al cabo, los tres (Federer, el serbio y él) hemos superado nuestras expectativas», explicó sobre el debate de quién será el GOAT (el mejor de todos los tiempos).

A Rafa le acompañó también el clima, porque en un día que amaneció nublado, el sol se abrió paso justo antes de que se estrenara en la competición. Así la bola, como explicó, va más rápida y con algo más de efecto, como a él le gusta. «Es maravilloso verte», le dijo el extenista Jim Courier. «He pasado meses duros sin competición, por ese problema en el pie que tengo desde el principio de mi carrera. Y estoy encantado de volver aquí a Australia», contestó el de Manacor después de sumar si 70ª victoria allí.

El saque, de maravilla

Bajo esas condiciones, el juego del ganador de 20 Grand Slams resplandeció de nuevo. Además, corrió muy bien hacia adelanta cuando Giron le tiró dejadas, aunque no pudo ganar todas. Por ponerle algún pero, los errores, podría haber cometido menos no forzados (26 al final), alguno por mala colocación en la pista, que en este caso no le afectó dada su completa superioridad. El servicio sí le funcionó de maravilla (siete aces y altísimos porcentajes). «Creo que iré a mejor para darme oportunidades aquí», advirtió tras una victoria que celebraron los espectadores, todos los que pudieron entrar a la pista por la limitación del 50% de aforo impuesta por el protocolo que exige la pandemia, ese mal que todo lo enreda, también el deporte.

Cuadro masculino del Open de Australia.