Djokovic, listo para jugar

«Estoy complacido y agradecido de que el juez revocara la cancelación de mi visa. A pesar de todo lo que ha pasado, quiero quedarme e intentar competir en el Open de Australia. Sigo concentrado en eso. Volé aquí para jugar en uno de los eventos más importantes que tenemos frente a sus increíbles aficionados. Por ahora no puedo decir más, pero GRACIAS a todos por estar conmigo y animarme a mantenerme fuerte», escribía al filo de la medianoche Novak Djokovic en su cuenta de Twitter, un mensaje acompañado por la foto que ilustra este artículo. Lo cierto es que el número uno del mundo está más cerca de disputar el primer Grand Slam del año, que arranca el próximo lunes, aunque el Gobierno aussie aún podría impedirlo.

Pocas horas después de que el juez Anthony Kelly anulara la «irrazonable» revocación de su visado de entrada en Australia y ordenara su inmediata puesta en libertad, incluida la devolución de su pasaporte, su cartera y el resto de sus pertenencias, Djokovic abandonó el hotel de cuarentena para inmigrantes en situación irregular en el que estuvo encerrado en solitario durante cinco días. Sobre las 20:30 hora local, el serbio fue llevado en un coche a la Torre Rialto, donde se reunió con sus abogados y discutió, según revelan fuentes consultadas por el Herald Sun, con representantes gubernamentales que le exhortaron a abandonar el país en oposición a la resolución judicial. Más tarde se reencontró con su equipo y juntos fueron a Melbourne Park para el primer entrenamiento del jugador en la Rod Laver Arena del Abierto oceánico. Según pudo saber AS, Djokovic evidenció un estado físico impecable pese a su aislamiento, y trabajo en un ambiente de euforia y esperanza antes de someterse a una sesión de recuperación que terminó sobre las 2:30 en el hotel que habían reservado.

En Serbia, su familia, que pasó la noche en vela para seguir el proceso judicial, celebró su liberación. Su padre, Srdjan, puso en alerta a los partidarios de su hijo sobre la posibilidad de que este fuera detenido de nuevo, ya que trascendió que las autoridades australianas pretendían hacerlo. Eso provocó algunos disturbios en las calles de Melbourne al paso del automóvil que transportó al astro. En Belgrado, la saga Djokovic ofreció una multitudinaria rueda de prensa en la que su hermano, Djordje, dio las gracias a los que les apoyan y al juez Kelly, porque fue «minucioso y neutral». «Lo único que defiende Nole es la libertad de elección y se ha hecho justicia», profirió.

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Exaltación y patriotismo

Dijana, la madre, aseguraba que el ganador de 20 Grand Slams fue «maltratado». «No sabíamos si estaba bien, no podíamos hablar con él. Todas las madres entenderán mi preocupación. Es la mayor victoria de su carrera», añadía. «Novak es la encarnación de la bondad y lo que el ser humano puede dar. Los que tenían algo en su contra, no tienen corazón. Es un gran triunfo del mundo libre», espetaba Srdjan. Al final, los familiares, abrazados, cantaron el estribillo de una simbólica canción de su compatriota Tijana ­Rajkovic: «Un país, un equipo. Siento orgullo con todo mi corazón. Vengo de Serbia, nunca me voy».