Rüdiger tendrá que esperar

En apenas cinco días Antonio Rüdiger será libre para negociar con cualquier club. Su contrato con el Chelsea finaliza el próximo mes de julio, por lo que una vez comience 2022 la FIFA le permite de forma legal firmar un nuevo acuerdo de cara a la temporada que viene. Y, entre las numerosas tentativas que ha recibido en las últimas semanas aparece el Real Madrid. Los representante del jugador están filtrando este interés blanco junto con el de otros equipos. Sin embargo, el propio Real Madrid niega la operación, de momento, pues está muy contento con los centrales que tiene en plantilla. De este modo, el central alemán tendrá que esperar, al menos, a que el Madrid vaya completando su hoja de ruto: primero Mbappé, luego Haaland, si se pone a tiro.

El principal obstáculo para fichar a Rüdiger está en lo económico: el central quiere un gran contrato de 12 millones netos por temporada. En el caso del Madrid, sería una operación parecida a la de Alaba, que llegó el verano pasado, con 29 años, y pidiendo un salario de 11 millones por curso. Aunque para parte del madridismo se trataba de un contrato excesivo, en apenas media temporada ha demostrado que su llegada fue un acierto total.

Casi todos los grandes equipos del continente se han acercado al entorno del internacional alemán para preguntar por su situación. El último fue el PSG, que llegó a reunirse con su hermano y agente, Sahr Senesie, para confirmarles el interés y avanzarles que estaban dispuestos a realizar una oferta una vez fuese posible. Allí no solo interesa por el extraorinario nivel del futbolista, sino también por ganar una batalla en la guerra fría que los enfrenta al Real Madrid. El Bayern también puja por él después de la salida de Alaba.

Último intento del Chelsea

Donde se resisten a dar al jugador por perdido es en el Chelsea. La prensa inglesa apuntaba en los últimos días que la directora general del club londinense, Marina Granovskaia, prepara una nueva oferta para intentar renovar al defensor. El principal motivo es que hay otros tres jugadores en la misma posición que entran en sus últimos seis meses de contrato, Azpilicueta, Thiago Silva y Chistensen, y la directiva hará un último esfuerzo para intentar retenerlos. Sin embargo, el problema con Rüdiger es que está pidiendo un salario muy alto que podría crear un peligroso precedente en el Chelsea, por lo que se antoja complicado que lleguen a esos 12 millones que reclama. La última oferta que le presentaron fue de 8,5, unos dos millones más de lo que percibe actualmente.