«Esto es un no parar»

Fernando Alonso ha recibido en Asturias su primer regalo de Navidad. El piloto de Alpine está de regreso en su tierra, comenzando unos días de vacaciones que serán clave para resetear y poner fin a una temporada de «calentamiento», con el ojo puesto en el 2022. No tendrá muchos días de desconexión porque el español pasará por quirófano para retirar unas placas de la cirugía a la que tuvo que someterse el pasado febrero (debido al accidente de bicicleta), pero antes, tenía que pasarse por su museo, ubicado en Asturias, donde ha recibido una pieza única para su colección.

El Toyota Hilux con el que corrió el Rally Dakar del pasado 2020 llegó este pasado miércoles a su museo para hacer compañía al Toyota TS050 Hybrid con el que Fernando disputó las 24 Horas de Le Mans y que ya está expuesto en La Mogal (municipio donde se encuentra el museo y el circuito del bicampeón). Además, según ha indicado la propia marca, se trata del coche original con el que Alonso fue 13º en su primera experiencia en Arabia Saudí. Todo un regalazo con el que conmemorar esos dos años que pasó fuera de la Fórmula 1 y que, sin duda, no descarta volver a repetir cuando ponga punto final de manera definitiva a su presencia en el ‘Gran Circo’. «Tengo interés en volver a intentarlo y darles otra oportunidad», revelaba este miércoles. Sin embargo, para eso quedan «dos o tres años más». Aún tenemos Alonso para rato.

«Si bien los F1 son el corazón del museo y de mi carrera, tanto los prototipos de Le Mans y Daytona como este del Dakar añaden un poco de salsa para la gente, que puede venir y ver un poco todas las disciplinas del automovilismo, que ha sido parte de mi historia en los últimos años», indicaba Alonso durante la entrega de la bestia, que ya luce al lado de su primer kart, sus monoplazas de la F1, el coche del Daytona y la pieza única con la que formó parte de las 24 Horas de Le Mans. Sobre su regreso a la F1 explica que se «sentía con fuerzas y ganas de disfrutar tanto dentro como fuera de la pista y abrazar todo lo que implica, que son sacrificio y dedicación total durante 365 días». Ahora, es tiempo de disfrutar de las vacaciones, de un pequeño descanso tras 22 carreras por todo el mundo.

Diez días que servirán al asturiano para desconectar del mundo y cargar pilas para un nuevo calendario, el más largo de la historia de la Fórmula 1. «Esto es un no parar, por eso cada día de descanso es oro», asegura Alonso, en unas declaraciones a EFE desde su museo en Asturias. «Tengo ganas de desconectar, las temporadas están siendo cada vez más largas. A intentar desconectar y recargar pilas, pero siempre con un ojo en el 2022″, añade el piloto de Alpine, que ya tiene el 4 de enero como fecha fijada para la vuelta al trabajo, cuando tendrá una cita con el simulador para preparar el nuevo año. Mientras tanto, tiempo de calidad con su familia y amigos en unas Navidades que se antojan muy raras.