Sale a subasta el R24 de Alonso

Los coleccionistas de coches con especial devoción por la F1, tienen una gran cita el próximo 2 de febrero en París. El Renault R24 que Fernando Alonso pilotó durante la temporada 2004 saldrá a subasta y tan especial como su coste (todavía no se conoce cuál será el precio de salida), será la pieza que adquiera aquel que decida poner más dinero que el resto para llevarse hasta casa un ejemplar único, que lejos de ser el tradicional monoplaza que se exhibe en parado sin el motor incorporado, solo necesitaría de algunos ajustes mecánicos para volver a ponerlo en marcha y revivir esa época donde el sonido abrumaba las gradas

El coche que ‘RM Sotheby’ va a subastar, ni siquiera admitía al corto plazo eso de la era híbrida. El R24 simplemente rugía gracias a un motor V10 a 72 grados, dotado nada más y nada menos que con una potencia de 900 cv que suponía un avance respecto al R23 de la temporada anterior (con un motor V a 110 grados) y que además, también serviría como base del monoplaza que tan solo un año más tarde le dio a Fernando su primer título de campeón en el Gran circo. Antes de llegar a esa hazaña, Fernando cerró la temporada 2004 junto al modelo que se subastará sin ningún triunfo (Trulli sí ganó en Mónaco), pero sí firmó cuatro de los cinco podios de la escudería francesa ese curso.

Además de una victoria a modo personal junto a ese Renault,  también se le escapó al asturiano el cajón en las tres últimas citas de esa temporada con el chasis 07, que demuestra como este monoplaza fue pilotado por Fernando. Este modelo en concreto tan solo rodó sobre el asfalto en los tres últimos grandes premios de 2004: China, Japón y Brasil. Le acompañaron entonces dos cuartas posiciones y un quinto, que mucho tuvieron que ver con el tercero de la escudería francesa en el Campeonato de Constructores (sumaron hasta 105 puntos) que consiguieron esa temporada, junto a la mítica decoración azul y amarilla de Mild Seven y Telefónica.

Es cierto que los colores del R24 son el dato menos relevante de un monoplaza que tras cruzar la línea de meta en Shanghai, se marchó a la fábrica de Enstone hasta que en 2016 fue adquirido por un particular que ahora quiere despedirse de esta joya. Su estancia durante tantos años en el centro de trabajo de la escudería hace que el R24 se entregue completo con un conjunto motor-caja de cambios auténtica y con el mismo volante que operaba el asturiano en los grandes premios. Y no será tanta cuestión de cariño, sino más bien de poder, el que alguien pueda terminar siendo el propietario de una pieza única tan querida como especial.