Shehroze Kashif, el alpinista más joven en escalar las dos montañas más altas del mundo

El joven alpinista paquistaní Shehroze Kashif se había enfrentado ya a muchos peligros en las crestas de las montañas más altas del mundo, pero fue en el K2 (cerca de donde está el cuerpo de su ídolo), donde vivió su peor experiencia, cuando estaba a punto de batir un récord.

El 27 de julio, con 19 años y 138 días, se convirtió en la persona más joven en coronar la cima de las dos montañas más altas del mundo, el Everest (8.849 m) y el K2 (8.611 m).

En ese momento, se encontraba en las vertiginosas pendientes del K2, por debajo del temible Bottleneck, un estrecho pasillo en la ruta de ascensión dominado por un serac (un bloque de hielo grande y agrietado).

Fue en este canal donde se produjo la peor catástrofe en la historia de la montaña, cuando en 2008 murieron 11 alpinistas.

Shehroze Kashif estaba cerca de donde se habían encontrado también los cuerpos de tres alpinistas fallecidos en febrero, el islandés John Snorri, el chileno Juan Pablo Mohr y la leyenda del montañismo paquistaní, Muhamad Ali Sadpara.

“El momento que más me emocionó fue cuando pasé junto a esos escaladores, cuando vi el cuerpo del héroe nacional paquistaní”, cuenta Kashif durante una entrevista.

“Me emociona la idea de pensar que llegaron hasta aquí movidos por la misma pasión que yo”, añade. “Pensé, ¿por qué no cumplir su sueño? Así que me llevé su sueño conmigo”.

Ahora, el libro Guinness de los récords acaba de hacer oficial el récord de Kashif: la persona más joven en subir al K2, y la más joven en haber coronados los dos picos mas altos del planeta, ya que en mayo hizo cumbre en el Everest.

“Una bendición de Dios”

Aunque el K2 es menos alto que el Everest, a esta montaña, situada en la cordillera del Karakórum (en la frontera entre China y Pakistán) se la llama “la montaña salvaje”, por su fama de peligrosa.

Aunque Kashif la ascendió en verano, al volver sufría la llamada “ceguera de las nieves” (provocada por los rayos ultravioleta) y a punto estuvieron de amputarle un dedo del pie.

“Ya no tenía fuerzas, fue un momento difícil (…) Un mal paso y desapareces”, cuenta en su casa en Lahore, en el noreste de Pakistán.

Su pasión por el montañismo le nació a los 11 años, cuando ascendió con su padre el Makra Peak (3.885 m), en Pakistán.

En la cima de esas montañas se sentía un “privilegiado”.

“Las montañas son una bendición de Dios”, afirma. “Voy a donde me siento más vivo, y en las montañas es donde estoy más a gusto”, a pesar de los riesgos, que tiene muy presentes.

Por eso, no se conforma con el Everest y el K2, quiere convertirse en la persona más joven en hollar la cima de los 14 picos de más de 8.000 metros, cinco de los cuales están en Pakistán.

Una marca que atesoran solo unas cuarenta personas. De ellas, el nepalí Mingma Gyabu “David” Sherpa es el que lo logró siendo más joven, en octubre de 2019, cuando tenía 30 años y 166 días, según el Guinness de los Récords.

Shehroze Kashif, que ya tiene cuatro de las 14 cimas en su palmarés (con el Manaslu de 8.163 m y el Broad Peak, 8.047 m, además del K2 y el Everest), tiene una década de margen para lograr las ascensiones que le faltan. Aunque, ambicioso, espera haberlo conseguido para 2024.