Djokovic tira del carro

«Hola, Madrid, ¿qué tal?”. Así, con un saludo en español, Novak Djokovic comenzó el miércoles su entrevista a pie de pista después de ganar su partido a Alexander Bublik para empatar la eliminatoria ante Kazajistán. Luego conquistó también el dobles junto a Nikola Cacic para rematar el pase de Serbia a las semifinales. El público que le escuchó en el Arena, lógicamente, rompió a aplaudir. Que el número uno del mundo, y quizá el mejor tenista de la historia, salude a la grada en su idioma es un lujo para Madrid y para España, pero también para la propia Davis. En ausencia del equipo anfitrión, ya eliminado, Djokovic pone la salsa al torneo y supone el mejor reclamo para la recta final del campeonato. Sobre todo, dentro de la cancha, claro, porque ahí es donde se desarrolla la competición. Pero también fuera, porque cualquier palabra o cualquier gesto de un deportista de su dimensión global tiene una transcendencia internacional enorme. Lo mismo ocurriría si estuvieran aquí Rafa Nadal o Roger Federer, pero no es el caso. Quien ahora tira del carro es Nole.

Una prueba de la relevancia y de la repercusión de cualquier manifestación de Djokovic se pudo comprobar este jueves con su opinión sobre el caso de Peng Shuai, que rápidamente se viralizó por todos los canales de comunicación del planeta. El serbio, siempre comprometido con las causas sociales, habla sin medias tintas diplomáticas. Y no tiene problema, incluso, de hacerlo en español, una lengua que no domina. Nole reclama que se aclare la situación de la jugadora y apoya el veto de la WTA a los torneos del gigante asiático. El tenis femenino no se fía de las señales de tranquilidad que trasmite China. Un conducto utilizado es el COI, con el que organiza a medias los inminentes Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín. Djokovic juega este viernes la semifinal Croacia-Serbia. Pero actualmente es mucho más que un campeón de tenis.

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