La WTA no se fía del vídeo de Peng Shuai con el COI

La WTA continúa sin fiarse de que la tenista Shuai Peng pueda expresarse con libertad y sin que esté siendo coercionada, después de que esta haya mantenido una llamada con el Comité Olímpico Internacional.

La exnúmero uno del mundo en dobles apareció en las últimas horas en una llamada telemática con el presidente del COI, Thomas Bach, en la que aseguraba que se encontraba bien en su casa de Pekín y en la que pedía que se respetara su privacidad.

Sin embargo, la WTA ha respondido que este vídeo «no alivia las preocupaciones por su bienestar y por su capacidad para comunicarse sin censura y coerciones».

«Este vídeo no cambia nuestra petición de que se realice una investigación completa, justa y transparente sobre sus acusaciones de abuso sexual», dijo la WTA.

Peng se encontraba en paradero desconocido desde que el pasado 2 de diciembre acusara al ex viceprimer ministro chino Zhang Gaoli de abusar de ella sexualmente hace tres años. Solo los medios afines al Gobierno chino habían mostrado imágenes de la tenista desde aquella fecha, hasta esta llamada con el COI.

China zanja el caso Peng Shuai

La llamada entre el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI) y la tenista china Peng Shuai, en la que ella dijo estar «bien», es «suficiente» para los medios afines al Gobierno chino, que solo mencionan el caso ante una audiencia internacional en redes como Twitter, vetada en el país asiático.

«Sus apariciones de los últimos días son suficientes para eliminar las preocupaciones», tuiteó hoy el director del periódico Global Times, Hu Xijin, quien ya adelantó el pasado sábado en la misma red que la tenista iba a aparecer en público.

En los últimos días, medios afines al Gobierno distribuyeron por Twitter varios vídeos e imágenes de Peng ante los temores por el paradero de la tenista, quien denunció el pasado 2 de noviembre abusos sexuales por parte del ex viceprimer ministro chino Zhang Gaoli.

No obstante, cualquier mención a Peng continúa completamente censurada en los medios y las redes sociales chinas, e incluso la señal en directo de algunas cadenas internacionales como CNN se funden en negro cuando comienzan a hablar del caso, según denunció la propia televisión en su página web.

Desde el Ministerio de Asuntos Exteriores se sigue insistiendo en que el caso Peng «no es un asunto diplomático», aunque hoy el portavoz Zhao Lijian destacó que «se la ha visto recientemente» en respuesta a las preguntas de los periodistas.

Peng mantuvo ayer una conversación de media hora con el presidente del COI, Thomas Bach, a quien le informó que se encuentra «bien» en su casa de Pekín, enfatizando que le gustaría que se respetase su «privacidad».

Según Yaqiu Wang, de Humans Right Watch, la conversación entre Bach y Peng se habría realizado bajo «coerción».

«El COI está siendo cómplice de la maquinaria de propaganda y de un caso de coerción y de desaparición forzada por parte del Gobierno chino», tuiteó hoy la activista.

Para Global Times, quienes sospechen que la tenista está actuando bajo presión «deben tener un lado oscuro».

«¿Puede realmente una chica fingir una sonrisa tan radiante bajo presión?», se preguntó hoy en Twitter su director Hu.

Por otra parte, tampoco hay noticias sobre el político acusado de los abusos, Zhang Gaoli, que abandonó la vida pública hace tres años después de dejar su cargo.

Peng acusó a Zhang de forzarla para mantener relaciones sexuales en una carta publicada en la red social Weibo, pero la misiva se volatilizó apenas veinte minutos después de su envío.

El caso estalla a menos de tres meses de que comiencen los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín, a los que Estados Unidos «evalúa» boicotear a nivel diplomático por presuntos abusos de derechos humanos por parte del Gobierno chino.

China considera que tales acusaciones no son más que una «campaña de difamación» y que «politizar el deporte va en contra del espíritu olímpico», recalcó hoy el portavoz Zhao a una pregunta sobre este posible boicot, al que, según el diario británico The Times, podrían también sumarse otros países como Reino Unido, Australia o Nueva Zelanda.

«Celebraremos unos Juegos seguros y brillantes», aseveró.