Casper Ruud, de 143º a octavo en la Rafa Nadal Academy

Casper Ruud (Oslo, 22 años) era el 143º del mundo cuando llegó a la Rafa Nadal Academy de Manacor en 2018. Tres cursos después es el octavo del ranking, acumula seis títulos y es semifinalista del Masters. «Con Casper buscamos la parte simple de todo. Nos sentamos a analizar y ver en qué tenía que mejorar. Él es muy abierto y predispuesto a los cambios en ese sentido. Su día a día es muy bueno. Siempre suma y está dispuesto a trabajar con buena energía y mentalidad», cuenta a AS en Turín Pedro Clar, exjugador mallorquín de 35 años que comparte en Manacor y en el circuito la labor de entrenador con el padre del tenista, Christian, que fue top-40 en 1995.

«Él se fue autoconvenciendo de que su nivel es muy bueno», dice el técnico, que explica por qué dio un salto de calidad grande en pista dura. «El revés lo ha mejorado muchísimo. Con la derecha es mucho más agresivo, mira más hacia adelante. Construye los puntos, pero a la vez es más directo y saca mejor».

Por otra parte, compartir entrenamientos con Nadal le ayudó mucho. «Era su ídolo desde pequeño y por eso quiso venir a la academia, por los valores que transmite y lo que pone en pista Rafa. Casper creía que eso era lo que llevaba dentro y por eso le motiva tanto estar con él, que siempre le ayuda aunque no dejen de ser rivales», argumenta Clar. Ruud lo corrobora: «Es inspirador. Muy competitivo, no importa si es tenis o golf. Y tiene dos personalidades, una en la cancha donde es feroz, duro y juega con mucha intensidad; y otra fuera, donde es un tipo muy normal y agradable. Siempre dice hola y en la academia todos lo tratan como una persona normal. Creo que eso le gusta».

Carácter nórdico

«Cuando llegó, fue complicado ordenar todo el tenis que tenía», continúa Clar, que destaca su «carácter nórdico». «Es muy tranquilo, ni se vuelve loco con la victorias ni se hunde tras las derrotas. Yo le animo a que saque más su garra». Ruud, con fama de amable entre los compañeros, se marcó un objetivo cuando inició su carrera, que le conectó con Nadal. «Me dije que intentaría no romper nunca una raqueta. Y sólo hay un top-10 que no lo hace: Rafa». También por eso, Casper es un ejemplo para los más jóvenes de la academia según Clar: «Les decimos que se fijen en él, que con trabajo y disciplina se puede llegar».