Muguruza, ante la historia: «Ojalá pueda ser la maestra»

Garbiñe Muguruza tendrá la oportunidad esta madrugada (02:30, La1 y DAZN) de conquistar un título, el de maestra, que no posee ninguna jugadora española. Arantxa Sánchez Vicario fue la que más cerca estuvo, al caer en la final de 1993 ante la alemana Steffi Graf en el Madison Square Garden de Nueva York. La catalana estuvo en 13 ediciones de la copa de las ocho mejores. Conchita Martínez, en 12 pero nunca alcanzó el partido por el título. Manolo Orantes (1976) y Alex Corretja (1998) sí tienen el masculino.

Garbiñe tendrá enfrente a la estonia Anett Kontaveit, con quien mantiene un balance de 3-2 en el cara a cara y a quien derrotó en la fase de grupos cuando sólo le valía ganar para pasar a semifinales. La estonia logró la otra plaza en la final tras superar en su semifinal a la griega Maria Sakkari por 6-1, 3-6 y 6-3.

«¡Ojalá pueda ser yo la maestra!», exclamó tras vencer a Paula Badosa por un doble 6-3. «Este título está al mismo nivel que un Grand Slam. Durante el torneo ha salido el trabajo de mucho tiempo y estoy en una buena posición para dar el golpe final y cerrar una súper temporada», deseó tras afirmar que había jugado su «mejor partido» en Guadalajara. Este curso, logró los títulos de Dubái y Chicago y, sobre todo, ha encontrado una mayor regularidad. 

La caraqueña (28 años) inició el torneo cinco del mundo y gracias a la victoria sobre Badosa lo terminará tres, pase lo que pase en la final.  En enero era la 15ª. «La diferencia son los años de experiencia y la compostura«, apuntó sobre el nivel que mostró. Una jugadora que recordó a la de 2017: lleva ya 41 victorias por 17 derrotas y no pasaba de las 40 desde ese año mágico en el que conquistó Wimbledon y el número uno.

«He ido en progresión. He estado comedida en la celebración por respeto a Paula. Me queda un partido y sé que será muy difícil. Quiero estar concentrada y no dejarme ir», apuntó sobre su desempeño sobre la semana. Es la cuarta vez que disputa las WTA Finals y en su debut, en el 2015, alcanzó las semifinales. «Tengo más experiencia y jugar en México es algo que me está motivando más. No es Singapur. Esto es como jugar en casa«, relató feliz la campeona de dos Grand Slams (Roland Garros 2016 y Wimbledon 2017) con una sonrisa en la boca. Está a un partido de dar otra vez la campanada.