Badosa-Muguruza, pulso en la cumbre en las WTA Finals

En 1993, Arantxa Sánchez Vicario jugaba la final del Masters en el Madison Square Garden de Nueva York y perdía frente a Steffi Graf. Ese mismo año, un mes antes, nacía Garbiñe Muguruza. Paula Badosa, que el lunes celebró su 24 cumpleaños, todavía no había venido al mundo. Demasiado tiempo.

Este martes (21:00, TDP y DAZN), 28 años después del intento de Arantxa, las dos españolas se enfrentarán en una de las semifinales de las WTA Finals en Guadalajara (México). La otra la dirimirá Anett Kontaveit contra la ganadora del Sabalenka-Sakkari de anoche. Una de ellas tendrá el miércoles (02:30) la oportunidad de conquistar un título que nunca antes ha logrado una tenista española. En hombres sí lo conquistaron Manolo Orantes (1976) y Alex Corretja (1998).

“Es extraordinario, la última vez con una española en una final fue en el año que nací… Estamos haciendo historia y me hace mucha ilusión estar en la semifinal después de un tiempo”, valoró Garbiñe, de 28 años y quinta del mundo, que ya alcanzó esa ronda en 2015, cuando se proclamó campeona de Roland Garros, pero no pasó de la fase de grupos en las otras dos. En el camino, levantó también Wimbledon 2017, subió a los cielos del número uno y después inició una deriva que ha frenado al lado de Conchita Martínez. Este año ha ganado en Dubái y Chicago y si somete a Badosa acabará el año tercera.

Muguruza pone al Masters “al mismo nivel de un Grand Slam”. “Para mí tiene mucha importancia y lo siento en la pista”, cuenta. Lo demostró frenando la racha de Anett Kontaveit (12 victorias seguidas, 28-2 en sus últimos torneos) por un doble 6-4. Sólo le valía ganar y, muy seria, lo hizo reivindicando su nivel y su estatus de doble campeona de Grand Slam.

Enfrente tendrá a Paula Badosa, con quien nunca se ha enfrentado. En 2015, Garbiñe disputaba la final de Wimbledon. Y la reciente ganadora de Indian Wells ganaba el título de Roland Garros júnior. ¿En quién se fijaba? “Mi espejo era ella. Rompió todos los esquemas. No era común un juego tan agresivo y dinámico. Es una jugadora diferente. Yo también soy alta (1,80 m.) y me he inspirado mucho en su tenis”, reconocía la tenista nacida en Nueva York (sus padres trabajaban allí) y criada en Begur (Girona).

MUGURUZA: «ES BONITO»

“Es bonito que haya podido fijarse en mí. Una no piensa si está inspirando a gente, pero cuando te lo dicen es un gran reconocimiento”, agradece el cumplido Muguruza, que tendrá delante a una tenista que se ha desatado esta temporada quitándose una pesada mochila: “Escuché tantas veces que no tenía cabeza para estar con las mejores…”.

La pasada semana, Badosa se estrenó en el top-ten y se encuentra cómoda en ese hábitat, en los grandes escenarios. “Soñaba con estar aquí, con retar a las mejores y deseo ganar cada partido. Voy a trabajar para seguir ahí”, advierte. En mayo alcanzó la semifinal de Madrid y estrenó su palmarés en Belgrado. Luego llegó a cuartos en Roland Garros y en los Juegos de Tokio, donde parecía en estado de gracia, sólo la frenó un golpe de calor. El mes pasado dio el golpe definitivo en Indian Wells. Su sitio está entre las aspirantes a los grandes.

El espejo en el que se miraba Paula, le devuelve ahora su imagen. El pulso en la cumbre entre dos españolas, que se había hecho esperar tanto, está servido.