Luis Enrique y la Federación se toman un tiempo para decidir

Luis Enrique no tiene prisa. Y la Federación (RFEF), menos. La renovación del técnico no será automática, como sucedió invariablemente durante los 29 años de la ‘era Villar’. Fueron tres décadas en las que la clasificación para el Mundial se premiaba con la ampliación de contrato con mejoras que oscilaron entre el 15 y el 25% del sueldo de Clemente, Camacho, Sáez, Luis, Del Bosque y Lopetegui, que nunca fallaron. La última vez que España no logró el billete para la Copa del Mundo fue con Kubala en el banquillo e Iríbar en la portería, cuando nuestro país aún era una dictadura. Pero aún así, clasificarse se premia a lo grande.

Luis Rubiales no acelerará la renovación de Luis Enrique. El presidente de la RFEF está contento con el trabajo que el entrenador asturiano desarrolla sobre el césped. Pero tiene sus dudas con su desempeño fuera del campo, según confirmaron dos fuentes de la propia Federación. El carácter de Luis Enrique, que no es un prodigio de sociabilidad, ha levantado algunas quejas entre los presidentes territoriales, los 19 barones que eligen y sostienen al presidente de la Federación. Ya hubo un serio cabreo por el inicio de España en la Eurocopa, y aunque luego se remontó el vuelo, quedó ese poso en las territoriales. Después, el técnico no ha hecho un profundo trabajo de RR PP para recuperar lo perdido. Eso, sinceramente, le trae al pairo.

Escudo/Bandera España

Entre unas cosas y otras lo cierto es que ambas partes han decidido darse un tiempo antes de apresurarse a renovar el contrato de Luis Enrique, quien más allá de ser poco comunicativo, polémico o impuntual y malencarado con los medios de comunicación, ha dado al equipo una identidad y, no sin sufrimiento y algo de suerte, eso sí, ha conseguido lo que todos los demás antes que él desde que se fue Kubala. En fin, que esa frase del seleccionador en Sevilla, «tanto la Federación como yo estamos cómodos y tenemos buena sintonía. No me preocupa el tema de la renovación. Es algo que se hablará tras el Mundial«. Por lo tanto, salvo cambio de planes, habrá que esperar a Qatar para ver si Luis Enrique sigue al frente del equipo nacional, algo que, más allá de que alguna vez se haya hecho el interesante, le encanta, le priva, le emociona y le gusta. Todo eso además de hacerle sentirse especial.

Tanto está dispuesto a sacrificar Luis Enrique para seguir donde está que, ya lo demostró, hizo algo que han hecho muy pocos de los que se dedican a esto del balón, un lugar donde entre el honor y el dinero, lo segundo es lo primero. Se bajó el sueldo un 25% en plena pandemia. No hay mayor prueba no de amor, sino de deseo de seguir donde está. Él dice que no hay prisa, pero si le ofrecieran la renovación mañana firmaría con un boli de madera. Pero Rubiales no tiene prisa. Nunca la tuvo para nada, menos para subir la banda.