Este muerto está muy vivo

Dos titanes, dos gigantes, dos pilotos llamados a hacer historia en un duelo superlativo. Lástima el tópico, pero sólo uno puede ser campeón del mundo. En Brasil, Hamilton estaba tocado; descalificado el viernes, penúltimo en la parrilla del sábado y décimo en la de este domingo; pero guardó para sus fans en Interlagos, que son legión, una de las mayores exhibiciones que se le recuerdan al genio británico. Remontó a lo grande y se peleó contra Verstappen por el triunfo con toda la furia de un campeón herido para lograr su sexto triunfo de la temporada, el más valioso, y quedarse a 14 puntos del piloto neerlandés en la general. Con tres carreras aún por delante.

Max arrancó mejor que Bottas en la salida y agarró el líderato. Sainz (3º en parrilla) no fue el del sábado, lástima, y se colaron Checo y Leclerc en la primera vuelta. Aun así eliminó a un rival directo por pura mala suerte, porque Norris y el madrileño se tocaron antes de las ‘Eses de Senna’ y el McLaren pinchó una rueda y se descartó. Había tensión delante porque por detrás venía una apisonadora, un Mercedes en busca de revancha: Hamilton era tercero en la quinta vuelta y batió a Checo antes del primer ‘pit-stop’. Sólo le quedaba Verstappen.

Un duelo memorable entre el campeón y el aspirante

Red Bull anticipó la persecución y ordenó al holandés un segundo cambio de ruedas anticipado, tres vueltas antes que Sir Lewis. El campeón enfurecido empezó a volar, marcó la vuelta rápida y se quedó a distancia de DRS, irónico artefacto, con más de veinte pasos por meta por delante. Era muy rápido, pero hace falta algo más que eso para adelantar al líder del Mundial: en su primer intento claro, tras pegarse en la recta y lanzar el coche antes de la cuarta curva, ‘Mad Max’ defendió el interior con dureza y ambos se fueron a la hierba porque la otra opción era chocar.

Entonces Lewis levantó, tomó aire, y preparó la segunda oleada: diez vueltas más tarde volvió a pegarse. No tuvo éxito de primeras con una defensa de Verstappen al límite de la norma (le sacaron bandera blanca y negra, una tarjeta amarilla), serpenteando en la frenada. Una vuelta después de las ‘Eses de Max’ ya no había más ideas en el repertorio, Hamilton tomó el rebufo con el DRS abierto, y legal, y el Mercedes se marchó directo a por la victoria. Tras el campeón y el aspirante, Bottas completó el podio por delante de Checo, que en última instancia robó el punto de la vuelta rápida al inglés. Tras ellos, los dos Ferrari en una carrera plácida que no complace a Sainz, sexto tras Leclerc, pero sí afianza el tercer puesto en constructores para la escudería en otro desastre de McLaren. Alonso remontó hasta el noveno puesto con una estrategia a una sola parada. Delante, Gasly y Ocon, a quien cedió la plaza el asturiano en otra de esas estrategias compartidas que tan de moda se han puesto. Delante no son necesarias: Hamilton y Verstappen están en otro planeta.