España tira de ADN en Sevilla

Han sido ocho meses de viaje. Un camino que comenzó en Granada y que acaba en Sevilla. Un trayecto más tortuoso de lo esperado y que amenazó con dejarnos fuera del Mundial. Sin embargo, a la Selección española le basta sumar hoy un punto ante Suecia para lograr el pase directo a la gran cita futbolística (sigue el partido en directo en AS.com). A Qatar se va por Sevilla. Suena raro, sí, pero las grandes aventuras no suelen seguir una línea recta.

Desde que acabó el partido del pasado jueves en Atenas, Luis Enrique y su cuerpo técnico han querido dejar claro que no hay que pensar en el empate sino únicamente en la victoria. La palabra ganar se receta como el paracetamol: desayuno, comida y cena. «A nosotros nos vale el empate, pero no vamos a especular. Vamos a jugar como siempre, sin renunciar a nuestro estilo», avisaba ayer el asturiano.

Los jugadores también lo tienen claro porque saben que, en caso de traicionar su ADN y jugar a lo que no saben, es decir, al empate, Suecia tendría gran parte del trabajo hecho. Y se trata de un rival del que uno no se puede fiar como bien ha dejado claro este 2021. En junio, en el descorche de la Eurocopa, también en el estadio de La Cartuja que hoy es escenario del duelo, los de Janne Andersson fueron una roca ante la que La Roja chocó y chocó. Es el único rival ante el que no hemos sido capaces de ver puerta este año en partido oficial. Y en septiembre, en encuentro de las eliminatorias mundialistas a las que ahora damos carpetazo, España cayó por 2-1 en Solna tras ver cómo Claesson e Isak remontaban el gol de Soler.

En ninguno de esos partidos estuvo presente Zlatan Ibrahimovic, que pone cara a todos los álbumes de cromos suecos desde hace un par de décadas. Es su santo y seña, por lo que da en el campo y por lo que regala fuera de él. Se trata de un emblema, pero su encaje en el once titular no ha sido fácil tras estar ausente unos meses de la selección. El ahora delantero del Milan ha sido la diana de las críticas de la prensa de su país por el tropezón del pasado jueves en Georgia (2-0). Tras esa derrota, Suecia se ve obligada a ganar esta noche en Sevilla para lograr al billete directo al Mundial.

Al ser vasos comunicantes, la derrota sueca permitió a España, que hizo los deberes y venció en Grecia, mirar al partido de hoy con otra cara. Vale el empate, pero lo dicho, no se busca. Luis Enrique seguirá fiel a su 4-3-3, tatuado a fuego, pero es de prever (algo que en el asturiano es exactamente lo contrario a lo que uno espera) que realice cambios en el once titular. Todo apunta a que Jordi Alba y Busquets, los dos únicos representantes de nuestro histórico hat-trick (Eurocopa-Mundial-Eurocopa), regresen al equipo tras su ausencia en Atenas, donde sus puestos fueron muy bien cubiertos por Gayà y Rodri. El centrocampista del City llevó el tempo del partido y en los últimos minutos incluso compartió manija con Busquets, que hoy puede alcanzar en internacionalidades a quien ahora le dirige en el Barça, Xavi (133 partidos). Soler peleará por un puesto con Gavi, quien no pudo finalizar el partido en Atenas al sufrir un manotazo de un rival que le dejó como Canelo Álvarez dejó a Caleb Plant hace apenas unos días.

Todo ello en Sevilla, que hoy recobra el sabor a gran fútbol de selecciones con el anunciado lleno en La Cartuja. «Con el público ellos son más débiles y nosotros más fuertes«, dice Luis Enrique, que recuerda con especial cariño el ambientazo vivido en esa misma ciudad en un partido contra Dinamarca que certificó la clasificación para el Mundial de EE UU 94. Fue un 1-0. Solo falta que el centro de Goikoetxea y el remate de Hierro lo firmen esta noche Sarabia y Busquets. O Carvajal y Morata. Da igual.