El Madrid celebra la paz

El Real Madrid se puso el objetivo de rebajar la tensión en torno a Kylian Mbappé y lo ha conseguido, tras aquel inicio de octubre en el que la escalada de hostilidades por parte del PSG parecía no tener fin. El club blanco es consciente de que, pese a que la operación va bien encaminada, es importante que el futuro del delantero no esté constantemente en las portadas de los medios, pues eso le insuflaría una presión extra que le dificultaría sus últimos meses en París.

A inicios de octubre, el caso Mbappé se desbocó: el jugador concedió dos entrevistas, a RMC y L’Équipe, en las que relató con pelos y señales su intento fallido de marcharse del PSG el pasado verano; luego su madre habló en Le Parisien y dejó abierta la puerta a una renovación con el equipo parisino; Florentino Pérez visitó El Debate y allí mencionó que espera una resolución a partir del 1 de enero; y Leonardo respondió pidiendo un castigo para el club, aunque omitiendo las declaraciones de Mbappé, que habían dejado por mentiroso al director deportivo del PSG.

La virulencia de los ataques de Leonardo se volvió cada vez mayor, y eso terminó por trasladarse a la grada: Mbappé empezó el curso recibiendo pitos en el Parque de los Príncipes tras su intento de marcharse en agosto y por su negativa a renovar. El propio jugador intentó rebajar esa tensión en sus entrevistas, empatizando con el punto de vista de los aficionados del PSG; pero en el Madrid saben que la presión irá en aumento según avance la temporada y el objetivo es ponérselo lo más fácil a Mbappé en sus últimos meses en París.

Benzema y Ancelotti ya no hablan de Mbappé

El propio Benzema, en sus comparecencias públicas, ha dejado de hablar abiertamente de la opción de que Mbappé juegue junto a él la próxima temporada. Elogia a su compañero de la selección francesa como el que más, pero es prudente a la hora de valorar su probable fichaje; en el Madrid no quieren darle argumentos al PSG para que vuelva a cargar. También Ancelotti es cada vez más cauto en este asunto.

Escudo/Bandera Real Madrid

Esa es la cara pública de la operación; la privada está en tratar de trasladar la buena sintonía con el jugador francés a un contrato firmado a partir del 1 de enero de 2022, cuando será legal que Mbappé firme por el equipo que él elija, al haber entrado en sus últimos seis meses de contrato. Diciembre apunta a ser un mes complicado para el atacante, con el PSG sacando todo su arsenal para buscar a la desesperada una renovación que, de momento, no ha conseguido.