«Decían que no tenía cabeza para estar entre las mejores»

«Si en enero te dicen que a estas alturas del año hay gente del tenis diciendo que eres la mejor del mundo, ¿qué les hubieras contestado?», le preguntaron a Paula Badosa después de tumbar a Maria Sakkari por 7-6 (4) y 6-4 para poner pie y medio en las semifinales de las WTA Finals. «Que era imposible», contestó la española. Y se echó a llorar presa de la emoción.

Badosa ha protagonizado en 2021 un intenso viaje emocional y deportivo. Saltando 60 puestos en el ranking, del 70ª al 10º, estrenando su palmarés primero en Belgrado y luego en Indian Wells y metiéndose entre las ocho mejores del curso.

«Quizás la mente es ahora mi mejor arma cuando hace un par de años era lo peor que tenía. Yo era la típica jugadora que decían que jugaba bien pero no tenía cabeza para estar entre las mejores del mundo. Lo escuché tanto que me puse el objetivo de intentar ser de las mejores mentalmente y creo que lo estoy logrando. Esa parte es lo más difícil de mejorar y el paso ha sido muy grande este año», reflexionó antes, tras un partido en el que se llevó varias veces el índice a la sien mientras miraba a su equipo.

LA IMPORTANCIA DEL EQUIPO

Su psicólogo, Dani de la Serna, ha sido fundamental en la reconversión. «Es más que eso, es mi mejor amigo. Está los 365 días del año pendiente y me ayuda mucho. En este nivel hay mucha presión y expectativas saber gestionarlo», cuenta la tenista que cumplirá 24 años el lunes y que en tres temporadas ha pasado de pensar en abandonar el tenis a estar en la élite.

Además, en septiembre, Badosa rompió con su técnico Javier Martí para volver junto a Jorge García, que trabajó con ella en Valencia en su época de júnior. «Es un cambio abismal el que siento con él. Me ha aportado estabilidad. El estar 24 horas y siete días de la semana encima mío, controlándome hasta cada trozo de chocolate que como no funciona conmigo. Con Jorge siempre he tenido una buena conexión, nos entendemos en todo y me aporta la tranquilidad de saber que si hay un mal partido no pasa nada», expone sobre sobre su vuelta a los orígenes. Un círculo que la campeona de Roland Garros júnior en 2015 ha cerrado con éxito.