España, 47 años sin fallar el último día

Ni será la primera vez, ni la última. La Selección afronta otra noche marcada por la trascendencia del resultado. En juego la participación en su decimosexto Mundial, 11 de los 15 anteriores consecutivos. La Roja no falla en el último día desde 1974, en el desempate contra Yugoslavia con el maldito gol de Katalinski. En esta ocasión, los de Luis Enrique tienen la red de la repesca que ya en una ocasión resultó salvadora (Alemania 2006).

Un paseo por esos encuentros decisivos en la última jornada de las fases de clasificación nos sirve para recordar lo caro que cuesta la presencia en un Campeonato del Mundo. El túnel del tiempo nos hace retroceder 47 años en el tiempo. Antes España había estado presente en cuatro de las nueve citas mundialistas.

Escudo/Bandera España

Alemania 1974

El desempate de Fráncfort. El último desengaño aconteció en una suerte, la del partido de desempate, que ya no está en vigencia. España y Yugoslavia habían quedado igualadas a puntos en su grupo después de haber empatado entre sí los dos partidos directos y haber ganado los dos a Grecia, el tercero en discordia. La FIFA decidió que la plaza mundialista se disputara en un enfrentamiento cara a cara entre ellos en la ciudad donde meses después comenzaría el Mundial. El Waldstadion de Fráncfort se llenó. Las crónicas de los partidos hablan de la presencia de 17.000 españoles en las gradas. Kubala, el seleccionador del momento.

Nadie mejor que uno de los protagonistas de aquel encuentro, Juan Manuel Asensi, para hacernos la crónica de lo allí sucedido. “Aquella tarde lluviosa es de las que los profesionales queremos borrar de nuestra memoria, como todos los malos recuerdos. Fue una decepción grandísima. Yo ya había vivido la experiencia de quedarnos fuera del Mundial del 70, cuatro años antes. Nos eliminó Bélgica y esa fue la segunda. Menos mal que tuve una tercera oportunidad y también ante Yugoslavia nos metimos en el Mundial de Argentina 78”.

El ex del Elche y el Barcelona, tiene relativamente claro la razón principal de aquella derrota. «Nos sometimos nosotros mismos a una presión enorme porque no habíamos estado en el Mundial anterior. No tuvo la culpa nadie más. En nuestra cabeza solo teníamos la obsesión por ganar y tanta presión nos cortó las alas. Fue como si jugáramos con el freno de mano echado. El gol de Katalinski fue la puntilla. Ese gol nunca debió entrar. El césped le jugó una mala jugada al ‘Chopo’ (Iribar). Se resbaló y no pudo cazar el centro desde la derecha. Aun así, la paró y el balón se queda allí suelto. Es de esos goles insulsos, sin sentido. ¿Qué hacía ahí el Katalinski ese? Fue un mazazo, nos quedaban 80 minutos por delante, pero nunca nos metimos en el partido. Nos quedemos helados, incapaces de reaccionar… Ahora que veo que los equipos remontan dos y tres goles en cinco minutos, me acuerdo de aquello y de que no fuimos capaces de marcar uno».

«Jugamos todo el partido con el freno de mano echado. La presión nos cortó las alas»


Asensi

Argentina 1978

El gol de Rubén Cano. Otra vez Yugoslavia en el camino. A priori, la situación no era tan dramática, aunque luego pasara a serlo por cómo se desarrolló el partido. A España, todavía entrenada por Kubala, le bastaba con perder por la mínima ese último partido para clasificarse para Argentina 78. El rival llevó el encuentro al límite. El ‘pequeño Maracaná’ de Belgrado rebosaba agresividad. Invasión de campo antes de comenzar el choque y entradas alevosas de los yugoslavos desde que el balón se puso en movimiento para intimidar a los jugadores españoles. No lo consiguieron. Y menos tras el gol de Rubén Cano en el minuto 70 que aseguraba el resultado.

Después llegó la agresión a Juanito. Al ser sustituido y dirigirse al banquillo hizo un gesto con el pulgar hacia abajo y la respuesta desde la grada fue un lanzamiento masivo de objetos. Una botella le alcanzó en la cabeza y tuvo que ser retirado en camilla… El objetivo de la clasificación estaba cumplido. Isidoro San José, defensa del Real Madrid, debutó ese día con la selección. La huella quedó marcada para siempre, como lo deja bien presente en AS.

«No volví a ver nada igual en el resto de mi carrera. Los primeros minutos eran de caza al hombre. Primero lo de Juanito y después lo de Pirri. Como no le lesionan a la primera, van por él otra vez y se tiene que ir antes de cumplirse el primer cuarto de hora. Cuando calentábamos los pastores alemanes de la Policía estaban dentro del terreno de juego por si saltaban aficionados desde la grada. Nos tiraban de todo. Los soldados se enfrentaban a los propios policías. Ese día jugué en el centro del campo, marcando a Surjak, que era su estrella. Me lo comí, le aburrí. Me tiraba de la oreja, de las patillas, pero no entré en su juego. Fue uno de mis primeros marcajes al hombre, después tuve que lidiar con Kempes, con Maradona, con Cruyff, con Zico…».

«Los primeros minutos fueron de caza al hombre, hasta que lesionaron a Pirri»


San José

México 1986

Rincón y Gordillo, al rescate. Después del fracaso en el Mundial de España 82, que la selección afrontó como anfitriona, la clasificación para el siguiente Campeonato no se consiguió hasta el último partido. Las derrotas en Escocia y Gales condujeron la obligación de que ganar a Islandia sí o sí en el último encuentro y el seleccionador Miguel Muñoz vuelve a tirar de su doble talismán preferido, Sevilla y su afición. Con el 12-1 a Malta en la memoria, dos años después el Benito Villamarín reventaba para la ocasión y dos béticos fueron los goleadores. Poli Rincón marcó el primero a pase de Gordillo y el propio Rafa cazó el segundo en una pirueta de ariete clásico en un despeje de Gerardo que llegó hasta sus dominios.

EE UU 1994

Hierro y Cañizares, salvadores. Ocho años después, la selección, ya entrenada por Javier Clemente, volvió a dejar todo para la última jornada. Una situación muy parecida a la actual. Tenía que ganar los dos últimos partidos, República de Irlanda y Dinamarca. Las tres selecciones llegaron al día ‘d’ con opciones de clasificación. España realiza un gran partido en Dublín (1-3) y se jugó la finalísima contra los daneses, que habían ganado la última Eurocopa (1992), en el Sánchez Pizjuán.

El duelo comenzó torcido. Zubizarreta entregó sin querer un balón a Laudrup y se vio obligado a derribarle fuera del área. Expulsión. Todas las miradas se dirigieron hacia el banquillo donde asomó un joven de 23 años, jugador del Celta, con el 13 a la espalda, que ni siquiera era el suplente habitual y que había sido llamado a última hora porque Lopetegui tenía unas molestias en la espalda. Santi Cañizares tiene grabadas en su retina todas y cada una de las secuencias de aquel su primer partido internacional, en el que acabó siendo de los mejores del equipo.

«Clemente no me dijo nada. Fue Manolo Delgado, el preparador físico, quien me mandó a calentar acompañado de un ‘tú, tranquilo’. Yo lo estaba, la verdad. Sabía que aquel no era mi partido, no me tocaba jugarlo y no tenía nada que perder. Ese marrón no era mío, yo no había sido responsable de la situación a la que se había llegado. Había sido llamado a última hora y posiblemente no sentía esa responsabilidad que podían tener los demás. Pensé mucho en pocos segundos. Tenía que estar frío, tomarme mi tiempo para salir y poco a poco me fui metiendo en el partido. Un primer balón dividido que saqué con los pies. Un par de remates que atrapé bien… Y así fueron pasando los minutos hasta que marcó Hierro. Quedaba media hora y a partir de ahí sí comencé a sentir cierta intranquilidad, no se podía perder lo que ya habíamos ganado. Se me hizo eterno. Defendimos muy bien y al final sentí una satisfacción inmensa».

«Estaba tranquilo, pero a partir de nuestro gol el partido se me hizo eterno»


Cañizares

Fernando Hierro califica su gol como el más importante de su vida y ha visto tantas veces la jugada que la recita como la alineación del equipo de ese día. «En el descanso habíamos hablado que con uno menos teníamos que tener paciencia, no recibir un gol e intentar aprovechar las ocasiones que tuviéramos en acciones de balón parado. Yo tenía mi posición de ataque en esas acciones más cerca del palo más alejado al lanzamiento y cerca de la línea del área pequeña y Bakero decidió ponerse delante de Schmeichel para obstaculizarlo. Si escuchas hablar a José Mari parece que el gol lo metió él porque estorbó al portero, pero quien remató aquel centro bien tenso y pasadito de Goikoetxea fui yo. Me cayeron todos los compañeros encima».

«El gol más importante de mi vida, pero Bakero me ayudó con su obstrucción a Schmeichel»


Hierro

Brasil 2014

Cuatro victorias consecutivas. La España campeona del mundo se complicó la existencia en la fase de clasificación de la siguiente edición. Dos empates domésticos consecutivos ante Finlandia y Francia, obligó al equipo a ir contracorriente y tuvo que vencer en los cuatro partidos siguientes. El triunfo clave fue en París (0-1) con un gol de Pedro, pero después hubo que ganar a Finlandia, fuera y Bielorrusia y Georgia en casa. En este último encuentro, disputado en Albacete, había que sumar un punto y los de Del Bosque cumplieron con el expediente con tantos de Negredo y Mata.

Aunque no hubo un último partido decisivo como tal, en la fase de clasificación para el Mundial 2006, España tuvo que disputar una repesca para llegar a Alemania. Segunda de su grupo tras Serbia, el equipo de Luis Aragonés sentenció ya en el partido de ida contra Eslovaquia (5-1) con tantos de Luis García (3), Fernando Torres y Morientes. En la vuelta se selló el pase con un empate a uno (Villa).

Una repesca y cinco paseos

Hasta en cinco ocasiones, la Selección logró su objetivo de estar en la fase final mundialista sin tener que esperar a la última cita. Para Rusia-2018, el equipo de Lopetegui consiguió la clasificación matemática en el penúltimo duelo contra Albania (3-0), Rodrigo, Thiago e Isco. Sobró el último partido contra Israel, que también se ganó (0-1). Nueve victorias y un empate.

La excelencia se dio en la fase de clasificación para el Mundial de Sudáfrica. 10 partidos, 10 triunfos. El pase se consumó al ganar a Estonia (3-0) en Mérida. Cesc, Cazorla y Mata. Faltaban todavía dos partidos.

Camacho dirigía el equipo en el camino hacia Corea-Japón 2002. España se asegura el pase en su penúltimo partido ante Austria en Valencia (4-0). El último contra Liechtenstein (0-2) sonó ya a celebración. Cuatro años antes, Francia 98, la selección de Clemente también dominó con soltura la fase de clasificación y consiguió también el pase en su penúltimo encuentro ante Eslovaquia (1-2), Kiko y Amor. Sobró el 3-1 ante las Islas Feroe.

También en el camino hacia Italia 90, la selección de Luis Suárez hizo sus deberes antes de tiempo. Con un empate en Hungría (2-2). Justo el punto que se necesitaba para la clasificación. La última cita contra los magiares sirvió para golear (4-0) y celebrar el éxito.