Directo a semifinales

Por la vía rápida, como le correspondía por ranking y por calidad, Carlos Alcaraz selló su pase matemático a las semifinales de las NextGen ATP Finas con un triunfo ante Brandon Nakashima en el que tuvo momentos de inspiración casi divina. El murciano de 18 años y 32º del mundo ganó al estadounidense más joven del top-100 (20 y 63º) por 4-3 (4), 4-1 y 4-3 (4) en 1h26 y pasa a los cruces como primero del grupo A. Su rival, por lo tanto, será el segundo del B, una incógnita aún sin despejar.

Charly fue de menos a más en un partido que encaró con valentía Nakashima, pero reculando ante la evidencia de que el golpeo y la precisión de Alcaraz ahora mismo es inasequible para una gran cantidad de tenistas del circuito. Si a eso se le une una capacidad para la defensa digna del mejor Andy Murray, la empresa de intentar ganarle es más que complicada. En ese apartado brilló especialmente en el partido, con recuperaciones memorables, no exentas de suerte en alguna ocasión, la que merecen aquellos que tienen fe ciega en su juego y en sus posibilidades. Como Nadal, y disculpen que lo nombre. El saque, cada vez más veloz, y esa mano para volear que tiene cerca de la red (él siempre comenta que su juego se asemeja, con todos los respetos, al de Federer) hicieron el resto ante Nakashima, buen tenista, pero más limitado y con menor capacidad de generar potencia con sus golpes, algo que le sobra a Carlos.

Las condiciones de un torneo en el que los chicos tienen que jugar como los pianistas tocan en un hotel, entre un continuo murmullo al estilo US Open, no distraen a Alcaraz, muy seguro en cada uno de sus movimientos, tanto que a veces las cosas le salen bien por una aparente casualidad.

Colocación y dos enormes tie-breaks

Del encuentro en sí, se puede comentar que el primer set se lo llevó el español en un desempate muy bien jugado; que el segundo lo dominó por su buena situación en la pista, como pudo verse en el gráfico de calor, con una zona marcada en rojo en el centro, mientras que la de su rival, al que había ganado ya este año en el Challenger de Oeiras, se extendía por casi todo el ancho de la pista; y que en el tercero, tras un pequeño despiste cuando ganaba por 2-1 con quiebre que le hizo perder su saque por primera vez en lo que va de torneo, resolvió en otro tie-break impecable. En la zona de su equipo, Ferrero y compañía lo disfrutaron sonrientes.

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