King: «Los hombres pueden cambiar el tenis femenino»

Billie Jean King (Long Beach, 77 años), Moffit de soltera, es una leyenda del tenis y de la lucha por los derechos de la mujer y el cambio social. La estadounidense ganó 39 Grand Slams (12 en individuales, 16 en dobles y 11 en dobles mixtos) y fue una de las fundadoras de la Asociación de Tenis Femenino (WTA). La Federación Internacional le puso su nombre el año pasado a la Copa Federación y la semana pasada acudió a las nuevas Finales de esta competición en Praga. Allí, con toda la energía, la elocuencia y la simpatía que desprende, atendió a AS.

¿Qué significa para usted tener su nombre en una competición mundial de tenis?

Uf (suspira). Aún trato de hacerme a la idea. Pero sé que es un honor y un privilegio. ¿Qué significa realmente? ¿Qué puedo hacer con ello para que el mundo sea un lugar mejor? Eso es lo que estoy intentando conseguir. Cuando lo veo a veces pienso en mi madre, que me puso mi nombre, porque mi padre estaba de camino a la Segunda Guerra Mundial y ella no sabía cuándo volvería a casa. Así que me llamo así por él (Bill Moffit). Cuando ella tenía 80 años me preguntó si me gustaba y yo le contesté que lo adoraba por mi padre y porque me encantaba que fuera diferente en aquellos tiempos, que nadie lo tenía. Ahora se ha hecho popular, por Billie Eilish, por ejemplo. Es muy gracioso. Volviendo al asunto, es una responsabilidad y espero que la Federación Internacional (ITF) y las federaciones nacionales sigan luchando por el cambio en el mundo, por la igualdad y la inclusión. Dicho esto, colaboraré en lo que sea necesario.

¿Le gusta el nuevo formato de las Finales considerando que ganó la Copa Federación varias veces con otro sistema?

En realidad, el primer título que gané fue en unas Finales como estas. Jugué en Londres, con eliminatorias de dos partidos individuales y uno de dobles. Así que aquí se cerró el círculo. Trabajamos en un formato que responda a la profundidad que hay en el tenis femenino ahora. Seguimos en ello. Hay que buscar soluciones y no continuar quejándose.

¿Qué necesita el tenis femenino para llegar a más personas?

Está en mucho mejor lugar que cualquier otro deporte femenino. Por ejemplo, en el tema de las ganancias. Seguimos buscando maneras de mejorar. La ITF no es que esté implicada en esto, es que está comprometida. Es un trabajo grande y hay que seguir hablando para que los progresos continúen. Es algo global, de todo el mundo, no sólo de la Copa Federación. El tenis femenino está en 210 países. No tengo todas las respuestas y no soy quien tiene que liderar esto, sino las chicas que juegan ahora. Hace 50 años estábamos en conflicto y de la crisis surgió una oportunidad. La ITF y la WTA tienen que trabajar juntas.

“El tenis es uno de los deportes más justos con el tema LGTBIQ+”


Tolerancia

Hace unos días, una jugadora alemana, Andrea Petkovic, dijo que el sexismo todavía está presente en el tenis. Por ejemplo, porque a veces las mujeres juegan en pistas más pequeñas. ¿Qué piensa usted al respecto?

Tiene razón, aún hay mucho sexismo y lo seguimos experimentando en todos los deportes. El desafío es continuar marcando la diferencia. La gente que tiene el poder de dirigir los torneos y determinar los calendarios debe cambiar. Cuando jugaba en Roland Garros a veces lo hacía a las peores horas y en las peores pistas. Se nos quitaban de encima. Y ahora eso aún pasa a menudo.

¿Y qué se puede hacer?

Hablar con los directores, yo ya lo hice cara a cara en su momento, porque es la única manera de encontrar la forma de que las cosas cambien. Antes sólo había chicos recogepelotas en algunos torneos. Muchos organizadores no habían caído en la cuenta y lo cambiaron. Por ejemplo, el US Open. Hay que intercambiar información y pedir lo que se quiere y se necesita. Y a lo mejor las cosas no ocurren ahora mismo, pero sí en el futuro. Ayuda mucho cuando es un hombre el que está a cargo y se convierte en aliado de las mujeres. Ellos marcan la diferencia realmente. En la ITF, mayoritariamente dirigida por hombres, se votó por la igualdad en las ganancias de la Copa Davis y la Billie Jean King Cup. Los hombres, dado que suelen tener el poder para decidir, pueden cambiar las cosas mucho más rápido.

¿Cree que el tema de la homosexualidad sigue siendo un tabú en el mundo del tenis?

Creo que el tenis ha sido uno de los mejores deportes en este sentido. También el tema del SIDA, con Arthur Ashe (el extenista afroamericano fue contagiado por una transfusión y lo anunció en una rueda de prensa el 9 de abril de 1992). Fuimos más abiertos y justos con el asunto LGTBIQ+. Martina Navratilova y yo fuimos casi las primeras en salir del armario. Cuando ella lo tenía decidido, yo le dije: ‘Si puedes, anúncialo y de esa manera controlarás el mensaje’. Salimos en 1981 y luego traté de averiguar quién era yo. Ella dijo que era bisexual. Pero la cuestión es que hablamos de eso. Cuanto más frecuente sea que alguien se descubra mejor se entenderá la cuestión, porque la gente se dará cuenta de que muchas personas son LGBTQ+. Y todas las familias, probablemente casi todas, aunque no lo sepan, tienen una persona así en su seno. Siempre es importante ser lo más auténtico posible con uno mismo y dejar una vida mucho mejor a los demás si puedes hacerlo. Pero a veces no estamos ‘listos’ (esa palabra la dice en español). Sólo se puede hacer cuando tu cuerpo te dice que estás preparado.

Hace unos días grabó un emotivo mensaje para Carla Suárez. ¿Qué piensa usted acerca de ella?

Ella siempre ha sido tan dulce, tan amable… Pero luego, cuando tuvo cáncer, me di cuenta de lo valiente que es. Siempre lo fue en la pista y eso era una buena señal para enfrentarse a una adversidad. Es increíble cómo lo superó. Sé por su cara que estaba triste porque no va a jugar más, pero seguirá adelante y hará cosas. Creo que lo suyo es algo muy inspirador y que la vida le ayudará. Espero poder mantenerme en contacto con ella y estoy encantada de que esté bien porque todos estábamos preocupados. Aunque ella es muy valiente, una persona simplemente increíble. Cuando jugaba, su corazón le impulsaba y contrarrestaba el hecho de que no fuera tan alta como sus rivales. Eso la hacía más rápida. Fue muy buena, una jugadora muy inteligente.

Y esta es una pregunta obligatoria para un periodista español. El Big Three: Federer, Nadal o Djokovic. ¿A quién elige?

Son los tres diferentes. Adoro a Nadal. Ilana (Kloss, su esposa, extenista sudafricana) y yo lo conocimos cuando él debía tener 14 o 15 años, en Sudáfrica. No creo que se acuerde, pero nosotras sí, porque dijeron que era el niño con mayor potencial. Así que fuimos, lo vimos y pensamos: ‘Oh, Dios mío, este chico es muy bueno’. Así que me encanta verlo jugar. Lo que más me gusta de él es lo mucho que respeta el tenis y cómo se enfada cuando otros jugadores no lo respetan. Por eso los niños quieren ser como él más que como los otros cuando se les pregunta y dicen que Nadal es su favorito. En eso es el número uno. Los más adultos se quedan más con Federer, por su elegancia, porque es hermosa la forma en que golpea la pelota y baila sobre la pista. Pero Nadal tiene esos valores y es más terrenal. Creo que Djokovic va a ser el mejor en títulos, porque cuando Nadal y Federer compitieron se hicieron daño en ese sentido el uno al otro. Martina (Navratilova) y Chris Evert hubieran ganado 40 Grand Slams si una de ellas no hubiera estado sobre el tablero.

¿Y cómo los ve en cuanto al asunto de los cambios en el tenis?

Djokovic es único y diferente. Es muy inteligente y más frontal respecto al cambio que los otros dos. Desearía que ellos no estuvieran tan seguros, que hablaran más fuera de la pista, porque hay que hacerlo. Federer se manifestó alguna vez para que la asociación de jugadores se mantuviera unida, y estuvo genial, pero aún hay mucho trabajo por delante.

¿Sería bueno un Big Three para el tenis femenino?

Antes, cuando existía una rivalidad, como la de Chris y Martina, por lo general se decía que no había profundidad en el circuito femenino. Siempre existe esta discusión en los medios. Ahora hay mucha más profundidad, muchas más jugadoras buenas, y se dice que falta una rivalidad. Es como querer siempre lo que no tienes. Lo ideal sería tenerlo todo, algunas rivalidades, no solo una, más de una. Pero en el deporte femenino y en el tenis en particular tenemos mucha más profundidad ahora porque hay más gente que nos ha prestado atención. Lo otro siempre es genial, ¿pero lo necesitamos? Probablemente. En cualquier caso, creo que sería bueno tener ambas cosas.