Un té a la salud de Mazepin

Mazepin, orgulloso embajador de Rusia, dio la bienvenida a la Prensa desplazada a Sochi con un pequeño obsequio. «Siéntete libre de beber y conducir, te deseo un fantástico fin de semana, gracias por venir». Es té «estilo caucásico». Vaya por delante que este tipo de atenciones por parte de pilotos no son frecuentes. Haas aprovechó el gran premio ‘de casa’ para anunciar que Nikita y Mick Schumacher seguirán en el equipo en 2022, nada nuevo. Son una de las parejas de moda de la parrilla por sus constantes escaramuzas en la pista cuando luchan por evitar el farolillo rojo.

El joven piloto moscovita, de 22 años, no se considera “etiquetado” cuando Hamilton dice que «la F1 es hoy un club de niños multimillonarios». «Todos necesitan un apoyo para correr en monoplazas, ya sea de una bebida energética, la academia de un equipo o la familia», justificó en su momento. En su caso, ese apoyo es Dimitri Mazepin, padre orgulloso que viaja a todas las carreras en vaqueros y camiseta blanca. Es dueño de una de las químicas más importantes de Rusia y se comenta que invirtió cerca de 30 millones en Haas por dos temporadas.

Su acento inglés está entre los mejores del paddock y siempre responde con la máxima educación a las preguntas de los medios. Tiene antecedentes deportivos (varias maniobras feas en intentos de adelantamiento) y extradeportivos: fue sancionado por pegar a Callum Illot en la F3 y abochornado públicamente cuando compartió un vídeo realizando tocamientos a una amiga. Pidió disculpas. En la pista suma victorias en F2 y un subcampeonato en la GP3 de 2018 por detrás del fallecido Hubert. Aunque no es el piloto más lento que ha llegado a la F1 en los últimos tiempos, aún no ha mostrado mucho en 2021, con un coche que no da para más, y marcha último en la clasificación.

Como el Comité Olímpico Internacional impide a los deportistas rusos disputar campeonatos mundiales bajo la bandera para sancionar prácticas de dopaje, Mazepin compite auspiciado por la federación rusa de automovilismo (RAF) y no abundarán las banderas locales, como tal, en el circuito de Sochi. No hace falta, los colores blanco, rojo y azul inundan la escenografía de una pista con muy buenas instalaciones, y un trazado poco interesante.