Operación futuro

Una vez cerrado el mercado el Barcelona se lanza a consolidar la permanencia en el equipo de los valores jóvenes sobre los que ha de construir su equipo. Una operación futuro en la que destacan dos nombres: Pedri González y Ansu Fati. El primero tiene contrato con el Barcelona hasta el 30 de junio de 2022, mientras que en el segundo caso, la situación es más compleja porque existe disparidad de criterios entre la entidad y sus representantes sobre cuándo acaba su contrato. El Barça defiende que puede ampliar su vinculación hasta 2024, pero sus agentes defienden que acaba este próximo 30 de junio. En cualquier caso, la solución sólo pasa por una vía: la renovación.

Ansu Fati cambió de representante y pasó de trabajar con el hermano de Leo Messi por Jorge Mendes, una actuación que enfrío la relación personal del canterano con la actual estrella del París Saint Germain. El agente portugués de entrada cuestionó la validez del contrato que firmó Ansu con la junta de Bartomeu, que era el que le reservaba al club la opción unilateral de ampliar el mismo hasta 2024. Para Mendes esa cláusula no se puede aplicar porque lo firmó en contra de la normativa FIFA, que impide que un menor de edad firme un contrato más allá de tres años. Es un poco el caso que pasó con Ilaix Moriba.

Las conversaciones entre el club y los representantes del jugador se han planteado con la mejor de las intenciones para resolver una mejora de contrato que ambas partes desean. El primer paso de confianza mutuo ha sido que Ansu luzca el dorsal 10 que ha quedado huérfano desde la salida de Messi.

En el caso de Pedri, las negociaciones tienen que iniciarse en breve y también existe la máxima disponibilidad por ambas partes. La explosión del jugador canario ha cogido a contrapié a propios y extraños y después de su actuación la pasada campaña todas las partes están de acuerdo en que su contrato debe de adecuarse para ser uno de los altos de la plantilla y, de paso, evitar ofertas tentadoras por parte de equipos como el Bayern.