«La cabeza se pone en lo peor, todo fatal, no voy a poder salir…»

La postal era la siguiente: Sainz, de brazos cruzados, mirando cómo sus mecánicos reparaban a toda prisa los desperfectos en el Ferrari. El madrileño sufrió un accidente fuerte en los últimos entrenamientos libres, sin consecuencias para él pero con daños en el tren delantero del SF21. La caja de cambios se desmontó y no había fugas, así que no se sustituyó, evitando la sanción de cinco puestos. Sin saber cómo habrían configurado el ‘set-up’ y con interrogantes en lugar de confianza, Carlos se subió al coche y clasificó sexto, a diez milésimas de su compañero. Tras la sesión, habló con AS en Zandvoort.

—¿Cómo le fue la clasificación?

—El mérito es de los mecánicos, sin ellos no podría haber hecho la clasificación. Es impresionante verles trabajar y recuperar un coche hecho pedazos en hora y media. Les doy las gracias y la enhorabuena. Por mi parte, mucha presión y tensión antes de la Q1, difícil de manejar, y a partir de ahí pude coger confianza. En la Q3 me tiré a saco y sí pude hacer una buena vuelta, pero he sentido que iba uno o dos juegos nuevos por detrás, y lo he pagado.

—Las diez milésimas que le separan de Leclerc, ¿estaban en el accidente del entrenamiento?

—Nunca lo sabremos, pero… seguro que hay algo de tiempo ahí, porque iba mejorando más que nadie durante la clasificación. Me hubiera gustado tener esa experiencia con otros dos sets de neumáticos nuevos en los libres. Pero no podemos llamar a esto un mal sábado. No es ideal, me arrepiento de haberme chocado, pero acabar a diez milésimas del top-5 no es malo. Cuando tienes un accidente así, tu cabeza se pone en lo peor, que todo fatal, que no voy a poder salir, que qué putada… pero los mecánicos no han fallado. Lo han hecho increíble.

—¿Qué sucedió?

—Al principio no lo entendía. Luego, con más calma, se ve claramente que en este circuito, te sales veinte centímetros de la trazada y hay un poco de arena. El agarre no tiene nada que ver con esos veinte centímetros, dentro o fuera del bordillo. Me salí un poco, toqué un poco la arena y me pegó un trallazo el coche que no he podido controlar, porque es imposible. Lo vimos después con Latifi o Russell, es lo que hace a este circuito tan especial, intenso, divertido y bonito. Lo he pagado, pero no me supone un problema porque este circuito está bien hecho. Si cometes un error, lo pagas.

—Sale sexto, ¿cómo se puede progresar?

—Adelantar, poco. Tendríamos que hacer una buena salida y luego, seguir una buena estrategia. Será un domingo intenso y que no suceda como en Portimao o Paul Ricard, porque aquí se desgastan mucho las ruedas delanteras.

—¿Será un domingo de banderas rojas y coches de seguridad que abran la carrera?

—Si alguien se sale y daña una barrera, habrá bandera roja. Pero en carrera no vamos tan a saco, en clasificación veis cómo es una pista tan estrella que vamos de línea blanca en línea blanca, tocando la gravilla. Para mí ha sido una de las clasificaciones más intensas y divertidas que he hecho como piloto, y eso que he llegado sin confianza. La curva siete la hemos hecho a fondo, es una locura.