Una ‘final’ en septiembre

EI fútbol camina tan deprisa que con la derrota ante Italia en la Eurocopa aún fresca nos surge un compromiso de los llamados decisivos camino del Mundial. Y con la Final a Cuatro de la Nations League a la vuelta de la esquina. Lo que tenemos sobre la mesa es el primero de los dos duelos con Suecia, llamada a ser el rival con el que jugarnos la única plaza que da acceso directo a Qatar 2022. El empate ante la selección nórdica en la Eurocopa (0-0) nos pinta una señal de peligro a modo de emoticono. Además, la historia dice que España nunca ha ganado en Suecia. «Es un partido vital», decía ayer Luis Enrique. Nos vale como titular. Estamos avisados (sigue el partido en directo en As.com).

En Solna asistiremos al reencuentro con esa Selección española que tan buenas sensaciones nos dejó en la Eurocopa. Es cierto que costó arrancar (precisamente aquel 0-0 ante Suecia en La Cartuja sirvió de estreno), pero también lo es que el equipo creció a medida que avanzaba el campeonato. Caprichos del destino, caímos eliminados en un buen partido ante Italia, pero conviene olvidar cuanto antes aquel KO en la tanda de penaltis con Jorginho certificando el pase azzurro a la final. La España de esta noche mantiene el armazón de la de aquel día, aunque se echan en falta cuatro piezas: Pedri, Oyarzabal, Olmo y Pau Torres. Son buenos, pero merecían el descanso tras aquella presentación en (alta) sociedad y el posterior desgaste en los Juegos Olímpicos, de los que también volvieron con la sensación de lo que pudo ser y no fue. Ese oro que se escapó a manos del ahora atlético Cunha y sus socios de canarinha…

Pero pensemos en aquello de lo que disponemos, que no es poco. Todo apunta a que algunas de las novedades con respecto al bloque de la Euro disfrutarán de minutos esta noche en Solna. Por ejemplo, Raúl Albiol o Íñigo Martínez. Se avecina un partido serio y frente a un equipo físico a más no poder, así que sería lógico pensar en que el central del Villarreal tenga su oportunidad. Lo único seguro es que si lo hace no tendrá que vérselas con Ibrahimovic, baja por una lesión de rodilla. Sin él en el terreno de juego, el cromo más preciado de la selección que dirige Janne Andersson es Emil Forsberg, que adornó sus estadísticas en la cita continental con cuatro goles. El del Leipzig es la vía principal para surtir de balones a la dupla ofensiva que, a priori, estará formada por el realista Isak y Kulusevski. Y, por lo que se vio en el partido que enfrentó a ambas selecciones en junio en Sevilla, los balones suenan a bien más que preciado cuando el rival es La Roja. «Debemos aceptar que España va a tener la pelota más que nosotros, es su forma de jugar», advierte Andersson, quien pese a ello exprimirá la pizarra para que sus pupilos disfruten de una mayor cuota de balón de la de aquel encuentro: un 25%.

Al otro lado del campo, el propósito es precisamente el inverso. Busquets y Koke son los encargados de que la pelota viva en sus pies. Falta por ver el tercer vértice de ese triángulo con Pedri viendo el partido por televisión. Soler puede ser el elegido, su buen momento de forma le convierte en serio candidato a la titularidad. Merino, otro de los jugadores con el cuentakilómetros a reventar por su presencia en los Juegos, también opta a ese papel protagonista para una película que, ya advertimos en el primer párrafo (y ahí estaba la frase de Luis Enrique para refrendarlo), es realmente importante. Sólo el primer clasificado de grupo tiene el pasaporte garantizado para el Mundial y las repescas, a la vista de la competitividad en el fútbol moderno, las carga el diablo. El empate a uno en Granada ante Grecia en el partido que abrió las eliminatorias mundialistas pesa demasiado en nuestras espaldas. Es importante quitarnos esa mochila cuanto antes. Solna es un buen lugar para hacerlo.

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