Dos décadas sin gol

España lleva 7.602 días sin celebrar un gol en fútbol en los Juegos Olímpicos. Para encontrar al último futbolista que anotó un gol en una cita olímpica hay que remontarse hasta el 30 de septiembre del 2000, en Sidney, cuando Gabri anotó el 2-0 en la final contra Camerún. Esa diana significó el comienzo de un tremendo gafe para La Roja que empieza a convertirse en obsesión.

Las desgracias comenzaron en aquella misma final: en 45 minutos, Camerún empató el partido (con un gol en propia puerta de Amaya y otro de Eto’o) y España perdió en los penaltis un oro que saboreó durante muchos minutos.

Hubo que esperar 12 años hasta tener una oportunidad de revancha y la cita de Londres 2012 tenía todos los ingredientes para que España regresara con medalla. Luis Milla, el seleccionador, reunió a un grupo fantástico de jugadores, entre los que se encontraban tres que venían de ganar la Eurocopa (Jordi Alba, Javi Martínez y Juan Mata). A ellos se unían otros como De Gea, Íñigo Martínez, Koke, Isco, Rodrigo, Ander Herrera, Azpilicueta o Muniain.

Escudo/Bandera España

Aparte de la fabulosa nómina de jugadores, el sorteo había sido amable: Japón, Honduras y Marruecos eran los rivales. Nadie podía sospechar el fracaso que se avecinaba: La Roja perdió ante los japoneses (0-1), cayó por idéntico resultado frente a Honduras y cerró el desastre con un empate sin goles contra Marruecos. Abandonó Londres con un punto y sin marcar un solo gol.

Ahora, el inicio no ha sido un desastre, porque el empate ante Egipto (campeona de África, conviene no olvidarlo) puede hacerse bueno con una victoria ante Australia. Pero el gafe con el gol sigue ahí, ya que España no fue un vendaval ante los egipcios pero sí que tuvo dos ocasiones muy clamorosas: el balón que estrelló en el palo Dani Ceballos y un cabezazo a placer de Rafa Mir que pocas veces se le ha visto fallar.

Las estadísticas hablan solas y nadie duda del olfato de esta Selección: Olmo, Oyarzabal, Soler, Asensio, Mir… La nómina de futbolistas con facilidad para ver puerta es amplia, pero conviene descorchar cuanto antes la botella de los goles para que el problema no se convierta en crónico…

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