Jóvenes para la esperanza

Dentro de la decepción que supone perder un Clásico, el Barcelona puede tener motivos para mirar el vaso medio lleno si atiende al rendimiento y al comportamiento que ofrecieron los jóvenes futbolistas en su bautismo de fuego ante el Real Madrid.

Escudo/Bandera Barcelona

La actuación de jugadores como Mingueza, Araújo, Pedri o Ilaix Moriba da esperanza a un equipo blaugrana que parece abocado a tener que tirar de cantera en las próximas temporadas ante la dificultad de fichar. No parece que las finanzas blaugrana puedan permitirse un dispendio para atraer un crack de talla mundial al Camp Nou. No obstante, eso puede ser una magnífica noticia para dar confianza a una serie de jugadores que dejaron bien alto el pabellón blaugrana en Valdebebas.

De no mediar las lesiones de Piqué y Umtiti que han dejado al Barça cojo en defensa es muy probable que Óscar Mingueza estuviera en el Barcelona B jugando por ascender a Segunda División A o que hubiera seguido los pasos de Jorge Cuenca, quien a final de la temporada pasada abandonó el filial para irse a jugar al Almería, donde por cierto se ha ganado un sitio en la selección española Sub-21. Mingueza se ha asentado en el primer equipo y en Valdebebas completó uno de sus mejores partidos en el primer equipo siendo el autor del gol blaugrana.

Lo mismo podría decirse de Araújo, un proyecto de central muy prometedor que si bien tuvo sus fallos ante un crack de talla mundial experimentado como Karim Benzema, que le sorprendió con un fabuloso remate de espuela, demostró que la cita no le venía grande en absoluto.

Pedri, que ya había jugado el Clásico de la ida, pero en una posición que no le favorecía en nada, fue el mejor del centro del campo barcelonista, lo que no es poca cosa. Jamás le quemó el balón ante la presión de los jugadores blancos y se ofreció en todo momento como apoyo de sus compañeros para construir el juego y dirigió los momentos de asedio a la portería de Courtois.

Pero la aparición más impactante de todas fue la de Ilaix Moriba, otro chaval de 18 años (la misma edad que Pedri y del ausente Ansu Fati) en los últimos minutos del partido. Todo el mundo pudo comprobar en los minutos en los que estuvo Ilaix en el campo lo que hace tiempo que se sabe en La Masia: que es un jugador de un potencial descomunal, con una capacidad física impresionante y un descaro impropio de su edad. Nada más salir al campo remató de cabeza un balón que atrapó el portero madridista y pudo convertirse en el héroe de la noche si en el último disparo su chut no se hubiera estrellado en el larguero.

Todos ellos, más la aportación de De Jong y la más que segura mejoría de Dest, puede que el único al que el partido le pasó por encima, permiten al Barcelona ser optimista de cara a próximas citas. Se perdió, pero hay futuro. Y está en casa.