Zidane pierde reflejos

El bloque que tan buenos resultados venía dando a Zidane en el último mes se ha atascado y el técnico no da con la tecla para encontrar soluciones. Incluso ha incurrido en algo poco habitual en él, como su queja por tener que disputar el partido del pasado sábado sobre el césped helado de El Sadar. En sus últimos encuentros el Madrid sólo ha sido capaz de salir airoso contra el Celta, en una racha con ingredientes persistentes. A los blancos se les atragantan los equipos que les ceden la posesión de balón y se repliegan a esperarles atrás, sin que los jugadores madridistas encuentren la grieta para hacer daño al rival. La poca versatilidad con los cambios, la incapacidad para dar la vuelta a los partidos que se le ponen en contra o la persistencia en sacar lo mejor de Hazard han sido otros de los ‘pecados’ del técnico en los últimos partidos.

El belga reapareció contra el Elche tras su enésima lesión. Zidane le dio unos minutos en el Martínez Valero y repitió contra el Celta, partidos en los que, hasta la entrada de Hazard, Asensio exhibió su mejor nivel por la banda izquierda. El regreso de Eden devolvió al balear al a derecha en Pamplona, pero frente al Athletic quiso probar manteniendo a Asensio por la izquierda y a Hazard por dentro, dejando todo el costado derecho para Lucas Vázquez. El experimento duró 20 minutos hasta que Zizou recuperó la ortodoxia en su dibujo, pero lo que permaneció sin variación alguna fue la presencia intrascendente de Hazard.

El Madrid con menos balón es más, con más balón es menos. Los partidos se le atragantan de forma proporcional a la posesión. En La Rosaleda volvió a superar el 70% de posesión (70,31%). Esta temporada ha duplicado la posesión del rival en 8 de los 25 partidos. Sólo ganó dos de ellos, precisamente el de Liga contra el Athletic y al Granada. Zidane de momento no encuentra la receta para disolver las aguerridas defensas que su equipo encuentra enfrente.

Escudo/Bandera Real Madrid

Golpear primero al Madrid esta temporada es casi una garantía de llevarse el partido. Los blancos no han conseguido ganar ninguno de los partidos en los que se adelantó el rival: Cádiz, Shakhtar (por dos veces), Borussia Mönchengladbach, Alavés y, este jueves, el Athletic. Los blancos sólo han sido capaces de levantar un marcador adverso contra el Betis, al que le ‘contrarremontaron’ después de que los verdiblancos dieran la vuelta al tanto inicial de Valverde.

Pocos cambios y con poco efecto

Pero si hay un aspecto caracterizado por el inmovilismo son los cambios. Zidane, que ha manifestado recurrentemente su agrado por la posibilidad de realizar cinco cambios, rara vez (cinco ocasiones) los ha agotado. Ha empleado 85 sustituciones de las 125 disponibles (el 68% de las posibles). Hace una media de 3,4 por partido y el minuto promedio de esos cambios es el 69′.

El movimiento de piezas en el banquillo acaba resultando predecible. Modric y Asensio han sido cambiados 10 veces. El croata, de hecho, fue sustituido en Málaga. Hazard, Kroos, Vinicius y Rodrygo, siete. Los brasileños son los que más veces han saltado al campo desde el banquillo: 12 y 10 partidos respectivamente. Isco y Asensio han salido nueve veces y Valverde, ocho. Vini y el uruguayo fueron dos de los cambios de Zizou en La Rosaleda. El siguiente es Mariano, con cinco participaciones sin ser titular. Eso en todas las competiciones. En lo que respecta estrictamente a la Liga, el Madrid es, tras el Getafe, el segundo equipo que menos cambios hace: 3,56 sustituciones por partido.

Además, los suplentes han perdido efervescencia. Desde el gol de Rodrygo al Inter el 3 de noviembre, ningún jugador que saliera desde el banquillo ha marcado gol. Y en esos dos meses y medio los suplentes sólo han aportado dos asistencias, las de Asensio e Isco para conseguir la victoria (2-0) frente al Granada.