«No me dejó contento saber que Agassi me quitó el oro olímpico haciendo trampas»

Sergi Bruguera (Barcelona, 1971) cumple este sábado 50 años. Está considerado como uno de los mejores tenistas españoles de la historia y es el actual capitán del equipo español de la Copa Davis, que, asegura, volverá a ser uno de los favoritos este 2021 para reeditar el título conquistado en 2019 en Madrid.

En entrevista con EFE, Bruguera también admite que el favoritismo dependerá bastante de la presencia o no de RafaelNadal. Pero está convencido de que el jugador balear volverá a estar dispuesto a ayudar a su país.

– ¿Qué es lo mejor que le ha dado el tenis durante estos 50 años?

– El tenis es mi vida. Desde que tengo conciencia es a lo que me he dedicado. No podría escoger una sola cosa porque el tenis es el pilar de mi vida.

– ¿Nunca ha tenido dudas de que este era su camino?

– No, mi determinación siempre fue ser el mejor tenista posible y mi ilusión ganar Roland Garros. Nunca he tenido dudas de que el tenis era a lo que me quería dedicar y lo que me gustaba de verdad.

– Entonces, ¿las dos veces que ganó Roland Garros fueron sus mejores momentos como tenista?

– Sí, cada paso que daba era con el objetivo de ganar Roland Garros y cuando lo conseguí fue el momento más importante de mi vida deportiva.

– ¿Cuál le hizo más ilusión? ¿El primero, el de 1993, o el segundo, el del año siguiente? Dicen que a veces las segundas veces hacen más ilusión que las primeras…

– No, en mi caso la primera vez indiscutiblemente fue la más importante. Fue muy impactante para mí. Además, en la final gané a Jim Courier, el número uno del mundo y quien había ganado el torneo los dos años anteriores. Fue un partido a cinco sets y remonté al final, fue muy emocionante.

– Y en 1994 derrotó en la final al también español Alberto Berasategui. En ese momento encadenar dos Roland Garros seguidos era una barbaridad. Después llegó Rafa Nadal…

– En esa época para mí era impensable ganar dos Roland Garros. Con uno ya hubiese dado mi carrera por culminada. Hasta entonces solo habían ganado dos Roland Garros siete u ocho jugadores en la historia. Fue una cosa extraordinaria. Evidentemente hoy en día lo que hace Rafa en Roland Garros es incomparable. No se puede hablar de las dos cosas en la misma frase.

– Usted llegó a ser el número 3 del mundo. ¿Le queda la espina de no haber alcanzado el número uno?

– Sí, me hubiese hecho mucha ilusión, aunque tan solo fuera durante una semana.

– ¿Qué le faltó para conseguirlo?

– Jugar en las pistas indoor era como hacerlo en hielo y en hierba pasaba lo mismo, era saque-red y poco más. El punto más largo duraba tres golpes. Además, durante mi formación no jugué en pista cubierta hasta que ya tuve 18 años y era el número 20 del mundo. Mis primeros dos torneos en pista cubierta fueron Estocolmo y París Bercy. Y la primera vez que jugué en pista dura fue en el US Open, también con 18 años.

– ¿Otra espina en su carrera es la plata en los Juegos Olímpicos de Atlanta de 1996? Sobre todo teniendo en cuenta que su rival en la final, André Agassi, reconoció en sus memorias, ‘Open’, que disputó aquel partido bajo los efectos del cristal.

– Cuando salió el libro yo estaba fuera y me contaron que Agassi decía que se había dopado en aquella final. Y me preguntaron si yo aceptaría la medalla de oro si se la quitaban. Respondí que evidentemente la aceptaría, porque él había hecho trampas y yo no. No me dejó contento saber que me había ganado haciendo trampas.

– Igualmente usted consiguió una plata olímpica. No está nada mal.

R: Por supuesto. Es una de las cosas más importantes y que más ilusión me han hecho en mi carrera. Los Juegos Olímpicos son la historia viva del deporte. Lo que pasa es que no era un objetivo que yo hubiese tenido previamente porque cuando empecé a jugar al tenis aún no era deporte olímpico. Así que una medalla olímpica es una cosa que no había soñado tener y encima la conseguí en una pista dura en Estados Unidos.

– Precisamente en ‘Open’, André Agassi explica que sufrió bastante jugando a tenis, sobre todo por la presión que le puso su padre desde los inicios. ¿Para usted el tenis, en cambio, siempre ha sido un motivo de disfrute?

– Hay cosas que pongo un poco en duda. Agassi explicó que no le gustaba el tenis, pero después jugó hasta los 36 años. Si no te gusta el tenis, cuando tu padre deja de estar encima ¿lo dejas, no? Me hace un poco de gracia la gente que dice esto. En mi caso me encantaba el tenis y me encantaba competir. Evidentemente es muy duro entrenar cada día y tienes dolores porque pones el cuerpo al límite. Pero si quieres ganar cosas importantes debes pagar un precio que es trabajar duro y sufrir en la pista.

– ¿Es muy dura la vida del tenista? Usted tuvo bastantes lesiones.

– Sí, el día a día es duro. Y la lesión que tuve en el hombro hizo que tuviese que entrenar mucho más y con dolores. Me quitó energías. Encima la operación no quedó bien del todo. Decidí retirarme porque ya no tenía la fuerza de voluntad de levantarme cada día para ser mejor tenista.

– En sus inicios hubo mucha rivalidad mediática con el gran tenista español del momento, Emilio Sánchez Vicario, seis años mayor que usted. ¿Cómo llevó el asunto?

– Lo viví mal. Fue una situación difícil para mí. Yo tan solo tenía 18 años y el tenis entonces no era como ahora, que es muy abierto y se sabe todo. Esa presión fue complicada, no fue un hecho agradable.

– ¿Pero le hizo madurar antes en el aspecto mediático?

– No, no creo que esa situación me trajera nada bueno. Ese problema me hizo estar mal cuando yo hubiese tenido que estar concentrado en jugar.

– Vayamos al presente. ¿Cómo está viviendo la pandemia del coronavirus?

– Ha sido un año muy complicado y difícil, como para todo el mundo. A nivel deportivo se suspendió la Copa Davis en 2020 y prácticamente no hay torneos. Y evidentemente me preocupa la salud y el hecho de no poder ver mucho a mis padres y a otros familiares. Por otro lado, hacía mucho tiempo que no pasaba tanto tiempo sin viajar. Eso me ha traído una de las pocas cosas positivas: pasar más tiempo con mis hijos y mi mujer.

– La pandemia llegó justo después de que se estrenara el nuevo formato de la Copa Davis y de que España ganara la primera edición, celebrada en Madrid.

– Sí, esa primera edición con el nuevo formato salió bastante bien, pero hubo cosas mejorables. Y cuando hay una cosa nueva lo que esta necesita es continuidad para que acabe de funcionar. Este parón es evidente que no le ha hecho bien a la Copa Davis.

– ¿Cree que después de la pandemia los tenistas serán más selectivos a la hora de escoger los torneos que disputan y que esto puede afectar negativamente a la Copa Davis?

– No lo creo. Al revés. Tendrán más ganas de jugar torneos después de haber pasado un año prácticamente sin jugar. Lo que le gusta a un jugador de tenis es disputar torneos y competir.

– ¿Cree que la Copa Davis 2020, aplazada para este noviembre y que volverá a ser en Madrid, se podrá disputar con cierta normalidad?

– Yo diría que sí. No soy ningún doctor, pero las vacunas ya están aquí y se están poniendo. Entiendo que dentro de tantos meses habrá mejorado la situación. No sé si se podrá jugar con total normalidad, pero supongo que ya podrá haber por lo menos un poco de público.

– ¿España será favorita para ganar?

– España siempre es un equipo muy competitivo y está entre los favoritos, pero evidentemente cambia mucho que juegue Rafa Nadal o no.

– ¿Y cree que Nadal tendrá ganas de disputar esta edición?

– Él siempre tiene ganas de jugar para su país. Solo hace falta ver cómo jugó y lo que hizo en la edición del 2019. A la mínima que pueda querrá jugar, siempre está dispuesto.