13 septiembre 2020

Hamilton sale ileso de una carnicería en Mugello

Domingo de valientes en Mugello. El coraje se presupone en un piloto de Fórmula 1, pero después de dos banderas rojas, tres salidas sobre la parrilla en una misma carrera y siete monoplazas listos para el desguace, aguantar el pie a fondo en un circuito tan peligroso está solo al alcance de los elegidos. Hamilton salió ileso de la carnicería en la Toscana, aunque no fue un paseo para él. Hay victorias y victorias de Lewis, en algunas aburre, en otras demuestra el campeón que es, y esta vez en Italia al menos debió recuperar la posición frente a Bottas con los frenos ardiendo y resistir ante una incertidumbre a la que no está acostumbrado. Le siguieron en el podio su compañero, incapaz de más, y Albon, tercero con el Red Bull. Sainz vivió la otra cara de las carreras y abandonó tras un escalofriante accidente al poco de empezar.

Por orden. En la salida oficial, Bottas adelantó fácil a Lewis. Verstappen se quedó clavado porque su motor no funcionó, le pasaron todos; y Leclerc encendió a la grada saltando del quinto al tercero. Gran arrancada de Sainz desde el noveno para superar en un paralelo espectacular a Ricciardo y Pérez hasta que atacando a Stroll por la cuarta plaza, segunda curva, hizo un trompo tras un ligero toque con el Racing Point que después pagaría muy caro. Tras ellos, una carambola entre Gasly, Verstappen, Raikkonen y Grosjean mandaba a la grava a los dos primeros y llamaba al coche de seguridad. Hubo trabajo para el Mercedes rojo.

El peligro llegó cuando se relanzó la carrera, vuelta 6: Bottas ralentizó tanto al pelotón hasta llegar a la línea de meta que con tantos coches en tan poco espacio sólo podía suceder lo peor: unos calentando neumáticos, otros pisando a fondo, y Giovinazzi se frenó en seco. Se lo comieron Magnussen y Latifi y por detrás, chocó también Sainz. Los cuatro coches se tocaron a alta velocidad y quedaron para el desguace. El madrileño, al garaje con magulladuras en la muñeca, pero nada importante. Bandera roja y vuelta a empezar desde la parrilla.

En llamas, segunda salida

A la segunda salida, vuelta 9, llegó Hamilton con los frenos en llamas, literalmente, y ni siquiera eso le impidió recuperar el liderato sobre un Bottas manso en la frenada de San Donato. Cuando está detrás lo intenta poco y cuando está delante, defiende mal. Ante un coche tan dominante, sólo una pareja Senna-Prost puede volver emocionante la lucha por el campeonato. Comenzó entonces una carrera nueva de 50 vueltas con siete pilotos fuera de competición (Ocon se sumó por avería) y los Mercedes escapándose. Leclerc defendió con honor el tercer puesto (se llevó una gran ovación en la salida), pero su Ferrari es tan pobre que le adelantaron, uno por uno, todos los que anduvieron alrededor. Stroll se erigió como el líder del segundo grupo, perseguido por Ricciardo y Albon, hasta que Renault identificó bien el momento de cambiar los neumáticos y adelantó desde el pit lane al canadiense por la tercera plaza. El podio era merecido.

Las llamas en los frenos de Hamilton, antes de la segunda salida.

Las llamas en los frenos de Hamilton, antes de la segunda salida.
J. B.

Stroll al muro y sprint final

Parecía que se consolidaban las posiciones, pero aún quedaba más. En la vuelta 45, Stroll perdió el control de su Racing Point en Arrabiatta, a muy alta velocidad y probablemente por un pinchazo, y destrozó el coche contra las protecciones. Sin daños para el piloto, con fuego en el carenado, segunda bandera roja y… tercera salida desde la parrilla de Mugello.

Después de tres carreras consecutivas, casi nadie está preparado para tres salidas consecutivas. Ricciardo sí: llegó a adelantar a Bottas, se puso segundo detrás de Hamilton, e hizo soñar a Renault por un momento. Lástima que los neumáticos se vinieran abajo frente a los coches grandes, porque el finlandés se la devolvió rápido y también Albon, valiente con el Red Bull, camino de su primer podio en la F1. Valtteri perseguía a Lewis con intentos de vuelta rápida, pero acabó a cinco segundos. Hamilton se sobrepuso a las circunstancias y la peligrosidad para sumar su 90º GP.

Por detrás, cuarto final de Ricciardo, quinto de Pérez, sexto de Norris y séptimo de Kvyat. Leclerc acabó octavo, mucho premio para ese coche, y Raikkonen noveno, delante de Vettel, a pesar de las horribles paradas de Alfa Romeo. Se quedó sin sus primeros puntos Russell, undécimo con el Williams, y Grosjean. Pero en un gran premio que sólo terminan 12 coches, el aplauso presente de la grada está justificado para todos.