Lemar, un agente cero al que hay que destinar aún 79 millones

Lemar ha acabado totalmente desconectado del Atlético. El francés, el que en 2018 fuera el fichaje más caro de la historia del Atlético por 72 millones a cambio del 70 por ciento de sus derechos, no progresa como rojiblanco y se ha convertido en un problema de difícil solución. Andrea Berta, el director deportivo, encabezó una operación que dos años después se ha revelado como infructuosa y gravosa, después de no haber encontrado continuidad en los planes de Simeone. Lemar pesa mucho en el balance. Es la herencia de Griezmann. Para sellar la continuidad del francés, por aquel entonces, se decidió satisfacer su deseo y rodearle de jugadores afines para intentar el asalto a la Champions del Metropolitano. Se renovó a Lucas, ahora en el Bayern, y se apostó por Lemar, tras una última temporada discreta en el Mónaco. Con todo, Lemar había sido clave en el título de liga monegasco y uno de los jugadores con mejor último pase del fútbol europeo.

No ha habido huella de ello en la última temporada del Atlético, casi en las dos que lleva como rojiblanco. En esta ha acabado con un preocupante doble cero en el casillero de goles y asistencias, tras disputar un total de 1147 minutos. Otro dato que deja a las claras su poca sintonía con el juego rojiblanco es que promedia 0,4 key passes cada noventa minutos, eso son envíos a un compañero que generan una ocasión de gol al equipo. Escasa participación y protagonismo. La inversión por Lemar fue muy importante y ahora es una de las que condiciona el ajustadísimo gasto en plantilla del Atlético. 348 millones en el ejercicio 2019-20.

Escudo/Bandera Atlético

Con un salario bruto estimado de unos 12 millones, según apuntó en su día el sitio especializado Sports Intelligence,  más una amortización por transferencia de unos 14,4 millones por temporada, Lemar anota en el balance del gasto unos 26,4 millones por campaña en total. Está casi a mitad de contrato, le faltan otras tres temporadas más para terminar de ser amortizado en las que, en total, el Atlético tendría que invertir unos 79,2 millones más. Esa cifra se antoja exagerada para el protagonismo de un jugador que ha demostrado que habla un idioma futbolístico completamente diferente al del Atlético de Simeone. El gran problema estriba en cómo equilibrar eso con una solución en el mercado, tras varios intentos sin éxito, y con un claro declive en la valoración del jugador. Cuando llegó su valor, según el sitio especializado Transfermarkt, era de 70 millones, mientras que ahora se ha desmoronado hasta los 24, según la misma fuente.