Epílogo con mensaje

Un Barcelona bajo mínimos, deprimido y que huele a quemado bajará el telón de una Liga esperpéntica esta tarde en Vitoria (Mendizorroza 17:00 Movistar) ante un Alavés que no se juega nada más en el envite que celebrar su permanencia y mirar si puede aprovechar la circunstancia para darle un sopapo más a un equipo que se tambalea groggy sobre el ring asistiendo a un momento en el que se cuestiona hasta al masajista (sigue el partido en directo en As.com).

Para el Alavés, que tras una semana de apretar los puños respira tranquilo, puede ser una fiesta, pero para el Barcelona los incentivos de cara al partido son importantes. Está obligado el equipo de Setién (o lo que queda de él, vista la convocatoria) a firmar un epílogo digno en su última actuación liguera.

Una derrota en el último partido sería lo más parecido a derramar un inmenso bidón de gasolina sobre las brasas que dejó Osasuna y que avivó Messi con sus palabras.

El Barça no se juega nada, pero se juega mucho. Un triunfo no le reportará nada material más allá que un rearme moral de cara a una aventura incierta en la Champions contra el Nápoles. Una derrota supondría el acabose para Setién, que ya vive desde hace tiempo en libertad vigilada.

Y a todo eso, el Barça viaja a Vitoria con una expedición más digna de equipo de balonmano que de fútbol con sólo 16 jugadores de los que tres son porteros. Tampoco es que Setién sea el rey de los cambios, pero igual es pasarse. Y con este panorama, Messi intentará luchar por asegurarse el séptimo Pichichi, récord, con una alineación de ‘cuatro y el cabo’.