«Pasó algo entre Luis Enrique y yo que todavía no me explico»

Quique Sánchez Flores (Madrid, 5-2-1965) ha concedido una entrevista telemática a AS en la que ha contado cómo está llevando el confinamiento por la crisis del coronavirus y ha repasado vivencias y episodios destacados de su etapa como exfutbolista, en el Valencia, Real Madrid y Zaragoza, y como entrenador en los diez clubes en los que ha sido contratado.

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¿Qué es lo más que más echa de menos por este confinamiento?

La pérdida de espacio, de libertad, de contacto con los nuestros. Esto ha sido un impacto emocional muy grande.

¿Ha pensado en lo primero que va a hacer cuando salgamos del Estado de Alarma y se normalice un poco nuestra vida?

Sí, abrazar, besar, querer estar cerca de la gente…

¿Cree que cuando llegue la normalidad a nuestras vidas será muy distinta de lo que hacíamos hasta ahora?

Yo creo que vamos a tardar bastante, y sí será distinta; tendremos que hacer un esfuerzo solidario porque el mundo que nos vamos a encontrar al de hace mes y medio va a ser muy diferente. Esa adaptación la tenemos que construir y caminar entre todos y hay que hacerlo bien para no dar pasos atrás hasta que se encuentre la vacuna.

Vamos con su etapa profesional. Su carrera como entrenador empezó en el Juvenil del Real Madrid. Desde entonces su carrera en los banquillos es extensa. ¿En algún momento le llamó el Madrid para volver y ocupar el banquillo blanco?

No de forma directa. Es cierto que entrenando al Valencia, donde estábamos haciendo las cosas bien en la Liga y en la Champions, me llegaron comentarios de que podía existir esa posibilidad, pero más allá de eso, nada.

De los 10 clubes que has entrenado, ¿qué enseñanza de vida y futbolística se ha llevado en cada uno de ellos?

Es que todos han sido muy diferentes. En el Getafe, en el primer año, fue muy divertido; el Valencia ha sido mi club de siempre y lo he vivido con un sentimiento muy profundo; en el Benfica tuve la sensación siempre de estar en un club con gente tremendamente profesional; del Atleti qué puedo decir, con una afición tan amable, tan comprensiva, tan sufrida; en el Espanyol, en el primer año, fue muy especial… Y luego las experiencias en el extranjero también han sido muy enriquecedoras, en las que he seguido creciendo como entrenador y donde he experimentado otras formas de entender el fútbol.

«Entrenando al Valencia me llegaron comentarios de que podía existir la posibilidad de dirigir al Real Madrid»

Le pregunto por el Espanyol, su última experiencia en un banquillo en España. ¿Al final tenía razón y el equipo da para lo que da (es el colista de la Liga antes del parón la crisis del COVID-19), como dijo antes de dejar el club?

A lo que me referí con aquello es a que en el segundo año nos quedamos con ganas de completar el proyecto. No se consiguió mejorar esa temporada la base de la plantilla del anterior año y que tan buen rendimiento había dado. Yo lo dije públicamente, que no creía tanto en ese equipo y lo que pasó no me sorprendió. Dicho lo cual, deseo que si la Liga se reanuda, salve la categoría, porque es un club histórico.

El día que se despidió como entrenador del Valencia dijo: «Pierdo un cargo, pero gano una vida». ¿Le gustaría algún día perder una vida y volver a ese cargo? ¿Y qué cambiaría si volviera al banquillo de Mestalla para mantener esa vida?

Ahora todo se ve de otra forma, 13 años después, pero me encantaría volver a entrenar al Valencia, con la mayor experiencia que tengo. Y lo que cambiaría es la forma de entender a la gente, porque el cargo de entrenador no sólo es entender al equipo, dar con la alineación y con el sistema adecuado para cada partido, es darle a la gente lo que quiere ver. Quizás en su momento no lo vi como lo hago ahora.

En su condición de ahijado y discípulo de Di Stéfano, ¿qué enseñanzas dejó para el juego y para la vida?; y ¿le hizo algún reproche cuando aceptó la oferta del Atlético?

¡¡Nooo!! (risas)… Don Alfredo siempre estará conmigo. Ha sido como un segundo padre para mí. Me hice valencianista por él. Lo he tenido como entrenador y siempre me ha aconsejado. Me ha dejado y nos ha dejado muchas enseñanzas, porque fue muy natural y grande a la vez.

«Ganar la Europa League en 2010 con el Atleti fue como tomar carrerilla hacia el salto del equipo con el Cholo»

¿Cree que la Europa League que gana el Atlético en 2010 con usted en el banquillo rojiblanco fue el inicio del cambio en el equipo que llegó después con Simeone?

La afición me lo recuerda y me da las gracias, y eso me llena de orgullo. Es verdad que ganar aquel título, después de que el anterior se había conseguido hacía casi 40 años, fue como derribar un muro; como tomar carrerilla hacia el salto que se produjo después con el Cholo.

En un hipotético partido entre su Atleti de 2010 y el del Cholo de esta temporada, por ejemplo, ¿quién ganaría?

Nosotros contamos también con grandes jugadores: Forlán, Agüero, Diego Costa, Simao, Reyes, Jurado… Y éramos también organizados y salíamos muy bien a la contra, que es la idiosincrasia del Atleti. Así que no sé cómo acabaría ese hipotético partido.

Una curiosidad: ¿qué pasó entre Luis Enrique y usted para que después de ser amigos se rompiera esa relación? Sorprendió que cuando usted estaba en el Espanyol y él en el Barça, Luis Enrique no quisiera hacerse la tradicional foto de entrenadores antes de esos derbis.

Pasó algo que veintitantos años después sigo sin explicarme. Yo creo que las personas pueden darse cuenta con el tiempo de cómo ocurrieron las cosas realmente o de que se pueden cometer errores, pero si no es así, te entra una gran tristeza. Es algo que no quiero remover. Siendo sujeto pasivo de lo que ocurrió, me planteé incluso que podía perdonar, pero si la otra persona persevera en el error tanto tiempo después…

Usted conoce bien el fútbol inglés. ¿Ve factible que en un corto espacio de tiempo Inglaterra pueda ser campeona del mundo?

En el último Mundial vimos una Inglaterra más joven, más atrevida, con una buena generación de jugadores, pero si me pidieran elegir las mejores selecciones del mundo, no creo que la incluyera. Ahora, su liga sí que es puntera; junto con la española son las que más ofrecen en el mundo.

¿Cree que esta pandemia hará que se trabaje más la cantera?

Es que no debería pasar nada para que los clubes trabajen y cuiden la cantera. Pero esa mirada a la cantera debe ser de verdad. Y las categorías inferiores deben cuidarse más allá de las generaciones espontáneas que puedan surgir, como la ‘Quinta del Buitre’ o la generación de Xavi, Puyol, Iniesta, Busquets… porque irá en beneficio del primer equipo y del club.

En enero de 1995, el Bernabéu vivió un éxtasis con aquel 5-0 al ‘Dream Team’ de Cruyff y quizás uno de los puntos de inflexión en el partido fue la expulsión de Stoichkov, que le agredió a usted y no pudo frenar sus continuas subidas al ataque por la banda derecha. ¿Qué recuerda de aquella ‘manita’ al Barca?

Sin duda fue el mejor recuerdo de aquella temporada. Era tan cercana en el tiempo la derrota por la misma diferencia en el Camp Nou, que a medida que el resultado fue incrementando, nos ilusionamos y perseguimos una victoria tan excelente. Recuerdo el gran rendimiento del equipo, la euforia después… No hay que olvidar que aquel equipo había acabado con el dominio del Madrid de la ‘Quinta del Buitre’ y había establecido otra supremacía en la Liga.

«Mi primo Antonio jugó conmigo en el Torneo Social del Real Madrid; era un centrocampista ‘box to box’ como se dice ahora, con un fìsico privilegiado.

Oiga, para finalizar, ¿es cierto que su primo Antonio Flores jugó en las categorías inferiores del Madrid y cómo era jugando?

Sí es verdad, sí (risas). Jugábamos en el entonces Torneo Social del Madrid, cuyos nombres de los equipos eran los de los futbolistas del primer equipo. Nosotros estábamos en el ‘Del Bosque’. No entrenábamos, íbamos los sábados y jugábamos. Estaba mi hermano Isidro, Manolo Sanchís, mi primo Antonio y yo. Antonio hay que decir que venía cuando quería, pero era un centrocampista ‘box to box’ como se dice ahora, con un físico privilegiado.