El método de Zidane para ganarse a Fede Valverde, Vinicius…

Zidane maneja a los jóvenes como manejaba el balón. Con idéntico mimo, pero también con el mismo rigor. “No puedes hablarle sólo con emoción y afecto. Para que dé el 100% debes exigirle, incluso manipularle un poco. El palo y la zanahoria…”, es uno de los principios que Zizou se impuso como entrenador y así se ha ganado a los jóvenes de la plantilla. Las últimas declaraciones de Fede Valverde (“Zidane te habla como si fuera tu amigo, cada palabra suya hay que guardarla dentro de la cabeza”) son un ejemplo del respeto y admiración que le tienen. Al entrenador madridista siempre le llenó el ojo El Pajarito y nada más volver al club hace un año se lo quiso demostrar. Se abrazó a él y le ha convertido en ‘su’ Pogba. «Tú no estás a prueba», le dijo. Esa charla llenó el tanque de gasolina al jugador y estrechó el vínculo con su entrenador. Cercanía, pero exigencia, ese es uno de los principios que rigen la filosofía de Zidane.

Desde que inicio su aventura en los banquillos, como ayudante de Carlo Ancelotti, Zidane siempre se caracterizó por tener especial tacto con los más jóvenes de la plantilla. Una de sus funciones en aquella exitosa 2013-14, temporada en la que se conquistó la Décima, fue la de ser pedagogo: aprovechó su ascendencia como crack mundial y leyenda del Real Madrid para orientar en lo futbolístico y personal a los chavales. Así lo hizo con Varane, Isco, Morata o Jesé. El francés cogía cada día a cada uno y se encargaba de trabajar con él para limar sus defectos y potenciar sus virtudes. También ejercía en ocasiones labores psicológicas.

Un plan que ha seguido aplicando como primer entrenador, aunque a veces el desenlace no resultó el esperado. Zidane siempre lo ha tenido claro: “Aprendí que tienes 23 jugadores. Un tercio te siguen por lealtad. Otro tercio sólo te sigue si les aportas algo. Y otro tercio te complicará la vida”. Él siempre intenta ser constructivo para disminuir lo máximo posible el último tercio de esa composición. Y de esta forma ha logrado ganarse esta temporada a los ‘niños’ de la plantilla: Vinicius, Rodrygo, Jovic, el propio Valverde (ya lo hizo con Isco o Asensio)…

‘Profesor’ con Vinicius

Con Vinicius (19 años), Zidane ha desempeñado el rol de ‘profesor’. Angustiado por meses de sequía y bajón anímico, el brasileño ‘llamó a la puerta’ del francés, quien después de los entrenamientos se quedaba con Vini para perfeccionar su disparo, afinar su puntería y aplacar su ímpetu. “Ha hablado muchísimo con él”, cuentan en Valdebebas. Charlas que tranquilizaron a un jugador que ya había empezado a escuchar algún silbido del Bernabéu y que le fortalecieron mentalmente. «Él me habla para que trabaje mucho porque soy joven. Y no escuchar a personas de fuera, escuchar a mi familia y al personal del club, que con él allí y con los jugadores voy a evolucionar», declaró el jugador a Jornal Extra. Pese a las primeras curvas, Vinicius se ha abrazado a Zizou.

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Soccrates Images (Getty Images)

Igual que Rodrygo (19 años). El jugador pasó del Castilla, donde comenzó la temporada, a tener una irrupción extraordinaria en el primer equipo, pero en los últimos partidos desapareció de los planes de Zidane. El brasileño, sin embargo, no mira con recelo a su entrenador. Zizou le instruye y habla con él. Es consciente de que tiene 19 años y que acaba de llegar al Madrid. No tiene prisa. “Con Zidane estoy muy a gusto. Es un tipo muy agradable que siempre me habla y me da consejos. Me llama a su oficina y me muestra lo que hice mal. Me da consejos sobre lo que hacía él cuando jugaba y me ha ayudado mucho», reconoció el jugador.

Las conversaciones privadas forman parte de este trabajo de fortalecimiento de confianza y sentido de pertenencia que lleva a cabo Zidane. Vinicius y Rodrygo, por carácter, han sido más permeables a ese mensaje. Con Jovic (22 años) le está costando. El serbio, fichado este verano por 60 millones y que venía con el cartel de goleador (27 tantos en 48 partidos con el Eintracht la pasada temporada) y competencia para Benzema, no se acaba de encontrar. La sequia que atraviesa (sólo dos goles en 770’) y algún pitido del Bernabéu afectó a Jovic y Zidane salió en su auxilio. Públicamente (“Es el futuro, tiene 21 años, va a meter muchos goles y es muy bueno. Hay que tener paciencia») y de forma privada. En varias charlas le transmitió su confianza. «Los goles llegarán, paciencia. Estoy contento con tu trabajo», le repitió. No en vano, el marsellés respaldó con fe su fichaje este verano. Y a pesar de no contar en los últimos partidos y tras los últimos rumores de traspaso, el club alejó cualquier duda sobre su futuro: “Tiene contrato hasta 2025 y contamos con él”. «Zidane confía en mí», llegó a manifestar el delantero. Ahora, después de protagonizar disgustos y polémicas, sólo busca el perdón…

Futuribles

Pero Zidane no sólo tiene ‘convencidos’ a los jóvenes de la actual plantilla, también a los cedidos. Odegaard (21 años), que se ha ganado con su temporada en la Real formar parte del próximo proyecto del Madrid, ha manifestado en varias ocasiones su admiración por Zidane, que ya le tuvo como técnico del Castilla. Sus palabras más reveladoras las pronunció cuando el francés decidió volver al Madrid hace justo un año: Para mí es muy positivo que vuelva. Lo conozco bien y tenemos una buena relación. Es perfecto”.

Achraf (21 años), cedido en el Borussia Dortmund pero que el Madrid quiere que forme parte de la próxima plantilla, también guarda muy buen recuerdo de Zidane. Aunque en este caso el vínculo con el técnico es mucho más fuerte que el del noruego. En una entrevista en AS, el lateral marroquí confesó que su relación con el marsellés es casi paternal: “Mi relación con él es bastante buena, y la sigo manteniendo. Es un entrenador que siempre me da consejos buenos, se nota que quiere lo mejor para mí, como si fuera su hijo. Pase lo que pase, siempre voy a tener buena relación con él”. El Zidane tímido que huía de las cámaras se ha mostrado diametralmente opuesto en las entrañas del vestuario. El diálogo es el principal arma de Zidane para persuadir. Y así, pese a no disfrutar de los minutos que les gustaría, se ha ganado a los más jóvenes.