El campamento de Bolivia en la frontera con Chile espera a nuevos repatriados

La Paz, 17 abr (EFE).- Los más de cuatro centenares de bolivianos provenientes de Chile que cumplieron una cuarentena en un campamento militar en la frontera con ese país emprendieron este viernes el retorno a sus regiones de origen en Bolivia, con lo que se espera poder recibir a otros compatriotas varados en la nación vecina.

Unas 439 personas que permanecieron desde el pasado 4 de abril en un campamento montado en la localidad de Pisiga, en la región andina de Oruro, viajarán en las próximas horas a sus regiones en diez autobuses contratados por el Gobierno boliviano, dijo a los medios el ministro interino de la Presidencia, Yerko Núñez.

«Todos ellos ya pasaron los catorce días de cuarentena y no hemos tenido ni un solo caso positivo de COVID-19», sostuvo Núñez ante los medios en La Paz.

Una vez que el campamento quede vacío, se lo limpiará y desinfectará para acoger desde este sábado a otros 440 bolivianos que desde hace una semana están en cuarentena en la ciudad chilena de Iquique, indicó.

Estas personas completarán los siete días que les restan para cumplir los catorce de cuarentena en Pisiga y si no presentan síntomas de COVID-19, retornarán a sus regiones igualmente, agregó.

Está previsto que quienes han cumplido la cuarentena en Pisiga reciban certificaciones de que no padecen la enfermedad, según reportaron medios locales.

Pisiga es una localidad situada en pleno Altiplano orureño, a poco más de 230 kilómetros de la capital departamental y a una altitud superior a los 3.600 metros sobre el nivel del mar.

La semana pasada hubo momentos de tensión en la frontera, cuando militares bolivianos impidieron el paso a centenares de bolivianos que buscaban, algunos por la fuerza, entrar a Bolivia desde Chile por Pisiga.

El Gobierno interino de Jeanine Áñez acusó entonces al Movimiento al Socialismo de Evo Morales de pagar a instigadores para alentar protestas en el lugar.

Núñez anunció que está prevista la instalación de seis centros fronterizos equipados para acoger a los bolivianos que quieran retornar a su país, pero que deben cumplir con un aislamiento de catorce días como medida preventiva ante el coronavirus.

Además del centro en Pisiga, los otros cinco se instalarán «en fronteras donde hay demandas de ingreso al país», explicó el ministro interino.

El Ejecutivo transitorio ha destinado unos 4,3 millones de dólares para estas instalaciones, aunque el monto «será insuficiente» si los gobiernos departamentales y municipales no asumen una «responsabilidad compartida» en estas acciones, señaló Núñez.

Las repatriaciones requieren un «gran desplazamiento logístico y mucha coordinación», por lo que es necesario que este proceso sea «programado, ordenado» y siguiendo las especificaciones sanitarias, manifestó.

Bolivia tiene cerradas las fronteras entre otras medidas por la cuarentena para frenar el coronavirus, con 31 fallecidos y 465 casos confirmados en el país.

(c) Agencia EFE