El problema más grave al que se enfrenta ahora la Fórmula 1

No habrá Fórmula 1 al menos hasta finales de junio, aunque julio parece una opción más realista ahora. Y eso si uno se ciñe a los escenarios más optimistas que baraja el campeonato por ahora, ya que en las últimas semanas ha habido declaraciones encontradas de diferentes dirigentes. Chase Carey, CEO de Liberty, plantea un Mundial que empiece «en algún momento del verano» con «15 carreras», una cifra que no es aleatoria porque mantendría intactos los ingresos de televisión. Jean Todt, presidente de la FIA, ha comentado recientemente que no será tan sencillo atraer a los aficionados entonces, «no hay garantías de que quieran ir a las carreras, al cine o a un restaurante y el interés será un problema». Por eso sorprende Ross Brawn, director gerente de la F1, asegurando que se puede armar una temporada «con 18 o 19 carreras empezando en julio», y que si no se puede empezar hasta octubre «salen ocho carreras, el mínimo para ser Mundial», y «algunas de ellas a puerta cerrada».

Las «18 o 19 carreras» de Brown son todas, excepto Australia y Mónaco, y cuesta creer que mientras el mundo busca soluciones globales para una pandemia que hoy no tiene vacuna, y sin garantías para contener nuevos brotes en el próximo otoño, en la F1 haya aún quien piense que la temporada puede salir casi indemne a final de año. En las reuniones con equipos se discutió sobre acabar la campaña en enero de 2021, aunque fue Jean Todt quien aclaró que, si bien está en la mesa de Liberty, pueden surgir problemas contractuales. Quizás hay demasiados portavoces, mientras en otras especialidades, como MotoGP, Carmelo Ezpeleta habla por todos ellos.

La F1 tiene en su mano confeccionar un calendario asumible para una temporada de excepción utilizando como base las carreras europeas. Hoy, Francia sería el primer GP del año el 29 de junio en Paul Ricard, aunque es muy pronto para confirmar su celebración. En Alemania informan de que Austria por ahora mantiene su evento el 5 de julio en Red Bull Ring e incluso han sondeado la posibilidad de organizar dos carreras. Luego viene Silverstone, la meca de la F1. Según cómo se contenga la emergencia sanitaria en las próximas semanas, el inicio del Mundial en estas fechas será verosímil o no.

Ross Brawn.

Otra cosa es la puerta cerrada: Zandvoort ya ha dicho que se negaría y la tendencia es que otros circuitos digan los mismo en las condiciones actuales. Para organizar un GP sin espectadores, es la F1 quien alquila las instalaciones del circuito y no el promotor quien ‘alquila’ el espectáculo para poblar sus gradas. Todos los GG PP mantienen abierta la venta de entradas excepto los aplazados, Japón y Estados Unidos (ambos en octubre). Se espera un calendario que herede pocas fechas del original para 2020 y que explore nuevos formatos, como grandes premios de dos jornadas (en los que el organizador pierde los ingresos de un día) o tripletes. Aunque hoy por hoy no hay certezas.

El techo de gasto enfrenta a los equipos

A menos carreras, menos ingresos para Liberty Media y, por tanto, menos beneficio para los equipos, que además ven reducido el impacto mediático de sus patrocinadores. Sin carreras, cero ingresos, por eso las escuderías han puesto en marcha diversos ERTE (por ahora McLaren, Williams, Racing Point y Renault se han acogido al ‘furlough’). Por norma deben cerrar 35 días la fábrica (el resto de temporadas se cierra sólo 21 días y en verano). En ese tema está otro de los frentes de la Fórmula 1 ahora: un 80% de los equipos quiere reducir el techo presupuestario hasta acercarse los 100 millones de dólares para 2021, mientras que Red Bull y Ferrari se conforman con 150 millones de dólares (el que fijó la norma es de 175). El encontronazo promete, y eso cuando aún está más que reciente el enfado por el «acuerdo confidencial» entre la FIA y Maranello.

Binotto argumenta que su equipo fabrica todos los componentes del coche mientras otras escuderías compran fuera, y que no se pueden equiparar los gastos de un fabricante que produce con los de un cliente. Zak Brown justifica lo contrario, que en este escenario no puede pedir inversiones a los accionistas en un terreno de juego desequilibrado. Quizás el debate excede de la competición y entra de lleno en la supervivencia de algunas escuadras: privados como Haas, Williams, oficiales como Renault y Honda… Jean Todt admite que «la F1 puede perder equipos si algún fabricante cambia de planes». Su misión es evitarlo.