El fútbol que para el coronavirus

El Coronavirus o Covid-19 ha desatado una crisis mundial, a todos los niveles. Declarado como pandemia por la OMS, la expansión de la enfermedad y el miedo a que siga cobrándose infectados y vidas humanas provoca que cada vez más gobiernos estén tomando medidas excepcionales. Por supuesto, el fútbol no es ajeno a todo esto y tanto los organismos futbolisticos nacionales como supranacionales están paralizando las competiciones, en unos casos, y que se disputen partidos a puerta cerrada, en otros.

Hasta el día de hoy siete de las principales ligas de Europa han echado el cierre a su fútbol con fecha de reanudación prevista mínimo en dos semanas o bien por tiempo indefinido. De momento, este fin de semana no se podrán ver ninguno de los 10 partidos de la jornada 28ª de LaLiga Santander, los 10 de la 30ª en la Premier League, los 9 de la 27ª en la Bundesliga, los 10 de la 27ª en la Serie A, los 10 de la 29ª en la Ligue 1, los 9 de la 25ª en la Liga Nos, ni los 9 de la Eredivisie. En total, 67 partidos, entre los que destacan Athletic-Atlético o el derbi Sevilla-Betis, en España, además del Real Madrid-Eibar o Mallorca-Barcelona; Tottenham-Manchester United o el derbi Everton-Liverpool, en Inglaterra; Bayern de Múnich-Eintracht o Wolfsburgo-Borussia Dortmund, en Alemania; Atalanta-Lazio, además de Bolonia-Juventus o Inter-Sassuolo, en Italia; PSG-Niza o Montpellier-Olympique de Marsella, en Francia; Ajax-Twente o el derbi de Rotterdam Sparta-Feyenoord, en Holanda; o Famalicao-Oporto y Benfica-Tondela en Portugal.

Pero es que la paralización del fútbol europeo se extiende al resto de divisiones inferiores de estas competiciones y, por supuesto, a más ligas adscritas a la UEFA. Es decir, son muchísimos más partidos que esos 67 de las siete principales ligas europeas. Por ejemplo, en Dinamarca todos los partidos de fútbol han sido pospuestos las próximas dos semanas; en Austria, también las dos próximas jornadas tanto de Primera como de Segunda división; en Noruega, el fútbol queda detenido hasta el 15 de abril, hasta nueva orden, y se espera que la primera jornada liguera se juegue el primer fin de semana de mayo; en Suiza, está suspendida la competición desde el 2 de marzo hasta, en principio, el 23 de marzo; en Rumanía, todos los partidos de competición oficial quedan suspendidos hasta el 31 de marzo, inclusive; también en Grecia, Escocia, Georgia, Irlanda…

Sólo se juega en Rusia. La Liga Premier es la única con cierta enjundia en Europa que se va a disputar este fin de semana. Eso sí, los estadios no podrán superar el aforo de 5.000 personas, según ha decretado el Gobierno de Putin.

En países como Suecia se decidirá qué hacer con el comienzo de la liga, previsto para el 4 de abril. La última jornada de la Jupiter League de Bélgica se jugará a puerta cerrada este fin de semana. También a puerta cerrada en Turquía, Ucrania, Hungría. Pero es que en el continente americano, la situación no es diferente: la liga colombiana y la MLS americana se han suspendido, y en Argentina y Brasil, a puerta cerrada. En Chile, sin público desde el próximo fin de semana, y en México esta jornada se disputa con normalidad y se debatirá la situación el martes o miércoles.

El futbol se paraiza o se pone en alerta prácticamente a nivel mundial, por tanto. Con lo que ello supone de perjuicio económico. En España, LaLiga, presidida por Javier Tebas, estima en 678,8 millones el impacto que tendría la suspensión de las competiciones en Primera y Segunda División si la medida se prolonga hasta el final de la temporada. Los clubes dejarían de ingresar 549 millones por derechos de televisión, 88 por abonos y 41,4 por taquillas, según la estimación hecha por la propia patronal. Y en Inglaterra afirman que el perjuicio alcanzaría los 830 millones de euros. Pero es que esto va a más allá de las competiciones locales. No hay que olvidar que además, la Champions y la Europa League se han aplazado, y la Copa Libertadores, la Eurocopa está en el aire, y la Copa de África, la Copa América… El deporte como el resto de sectores de la sociedad vive en la incertidumbre.