El motor de Marga Torres

En sus ratos libres, que son muy pocos a lo largo del año, Marga Torres perfecciona su técnica al violín. El resto del tiempo lo dedica a afinar una de las máquinas más complejas que jamás ha conocido el deporte de la tecnología: la unidad de potencia híbrida de Mercedes en el Mundial de Fórmula 1. Desde la temporada pasada, esta ingeniera madrileña de 34 años es la responsable del motor del monoplaza de Lewis Hamilton, vigente campeón del mundo.

«Me aseguro de que todo funciona correctamente en términos de fiabilidad mientras extraemos las máximas prestaciones posibles», explica Marga en una conversación con AS: «Durante una sesión de pista estoy siguiendo los datos, temperaturas, presiones… creo que llegan cerca de mil parámetros en directo, aunque en mi caso sólo presto atención a aquellos que están directamente relacionados con el motor, la batería, motores eléctricos o el turbo».

«La Fórmula 1 es complicada porque el coche es complejo y muy importante, pero sigue siendo un deporte de pilotos como siempre»


Marga Torres

Se refiere, entre otras piezas, a los célebres MGU-K o MGU-H que generan energía eléctrica a partir de las frenadas y el calor, respectivamente, y que configuran la generación de propulsores más eficiente de la historia del Gran Circo. «A mí, como ingeniera, este es el motor que me resulta más interesante técnicamente, porque es el más complicado. Todo está interconectado y se basa en la eficiencia, en optimizar lo que tienes. Puede haber un problema en un sistema cuya causa esté en otro anterior. No es como el V8, que tiene su encanto por el sonido pero cuenta con un motor y ya está». Lo dice antes de aclarar que la F1, a pesar de todo, no es un deporte de ingenieros: «Es un deporte complicado, pero es un deporte de pilotos, como siempre. El coche es importante por su complejidad, pero quien debe comprenderlo a fondo al final es el piloto». Aunque a Hamilton, como al resto de los héroes de la parrilla, les llega un mensaje muy resumido comparado con lo que se comenta en el box: «Se simplifica lo que debe saber para ir más rápido. No se le cuenta todo lo que hacemos por detrás».

Cuando acaba el fin de semana regresa a la fábrica, en Brixworth (Gran Bretaña), donde se construyen las unidades de potencia de Mercedes. «Allí se analizan los datos y se buscan áreas de mejora», cuenta. En su caso, lleva siete años en la división de motores de la firma alemana: «Empecé en las escuderías clientes. Lotus, Manor, Williams y luego Mercedes». Esta será su tercera temporada en el equipo oficial, el campeón del mundo. Entre los mejores recuerdos está, sin duda, el pasado 9 de junio, cuando subió al podio para recoger el trofeo de constructores en el GP de Canadá con Hamilton, Vettel y Leclerc: «Una experiencia increíble».

Marga Torres estudió Ingeniería Industrial en la Universidad Politécnica de Madrid. Después se marchó de Erasmus a París, y se formó en una «escuela especializada en automóviles y aeronáutica», la Estaca. Que las carreras sean su profesión no es más que una consecuencia: «En la universidad era comisaria y delegada técnica de los rallys de tierra en la RFEdA. En vez de irme de fiesta, pasaba los fines de semana en las carreras. Me fui a Francia porque en España no hay mucho orientado a la competición. Entonces me cogieron en Renault Sport Technology y de ahí pasé a Renault F1, siempre en motores».

«Cuando estaba en la universidad era comisaria de la RFEdA en rallys. En vez de irme de fiesta, pasaba los fines de semana en las carreras»


Marga Torres