Ferrari enseña algo más y el McLaren empieza a correr

No se sabe si serán brotes verdes o rojos, pero Ferrari por fin compareció y tiene más rendimiento del que pregona. No están al nivel de Mercedes, es evidente, pero la base del SF1000 es más interesante de lo que parecía. Ceden en velocidad punta, quizás demasiado, aunque Vettel dejó este jueves un buen tercer sector en Barcelona, el revirado, lo que confirma que Maranello ha salido a por carga aerodinámica en 2020 con éxito. Pierden la seña de identidad del SF90H, su potencia mayúscula en línea recta, que les dio mucha superioridad en ese apartado pero no sirvió para ganar más que tres carreras durante la pasada temporada.

En cualquier caso, el piloto alemán acabó liderando la tabla de la sesión matinal con dos décimas sobre el Racing Point de Stroll, que es una buena vara de medir porque da el nivel de Mercedes en 2019, además exigiendo de verdad al motor. ‘Seb’ perdía tres décimas en el primer sector, el más rápido, en comparación con el canadiense. Pero las recupera en el último, buen reflejo del cambio de concepto del‘cavallino rampante’ diferente. Las impresiones son buenas sobre este asfalto, algo frío por la lluvia de la noche anterior. El problema es que Bottas rodó en 1:15.7 la semana pasada, y ese crono es un jarro de agua fría para cualquiera. Es difícil comparar entre jornadas, igual que acercarse a los registros del GP de España, con unos neumáticos concretos y unas temperaturas muy diferentes. Porque la vuelta de Vettel se dio con la goma ‘C5’ que no se emplea en este circuito en mayo, mientras que Stroll voló con el ‘C3’, que sí es ‘legal’.

La diferencia de neumáticos explica también el vueltón que se marcó Latifi con el Williams, un farolillo rojo que acabó tercero en la clasificación. Tras él, Lando Norris bajando al 1:17.5 con las gomas medias calzando al McLaren MCL35, algo que no está nada mal. Fueron, en apariencia, los primeros intentos serios de vuelta de clasificación y el británico acabó a siete décimas de Ferrari con un compuesto incomparable. Aunque, de nuevo, no se sabe si es demérito de unos, mérito de otros o las dos cosas a la vez.