El Ferrari de Vettel se paró por una fuga de aceite del motor

La primera parte de la pretemporada ha dejado a Ferrari en una discreta posición, con tiempos muy alejados de la cabeza y con el dudoso honor de haber provocado la primera bandera roja de los test por una rotura de su propulsor. Tras dominar el invierno de 2019 y darse de bruces con la realidad en el inicio del campeonato del año pasado ya hay voces dentro de paddock que no terminan de creerse a Ferarri. Aseguran que los bólidos rojos aún no han exprimido todo su potencial en este 2020 y mucho menos todo el poder de su motor híbrido.

Y precisamente la unidad de potencia de la ‘Scudería’ ha protagonizado el primer quebradero de cabeza para los ingenieros del equipo italiano. El motor de Vettel dijo basta durante el tercer día de los test de Barcelona y en Ferrari se vieron obligados a cambiar el propulsor del alemán, mientras que la antigua unidad de potencia era enviada a Maranello para su estudio. Y menos de una semana después ya hay diagnóstico: se descartó un problema eléctrico y el fallo está causado por un problema de fuga de aceite en el motor de combustión. No es, por tanto, un problema del diseño del motor, ni del acoplamiento en un monoplaza mucho más estrecho en su parte trasera que el año anterior.

En Ferrari han atajado el problema a tiempo, evitando roturas mayores en el V6 y se presentarán en la segunda semana de test con el contratiempo atajado. Además, para esta segunda tanda de tres días se prevé que el SF1000 ruede con la mayoría de componentes que usarán en la primera carrera del año, la del GP de Australia.